APUNTE.COM.DO.- Mike Tyson, el ex campeón mundial de peso pesado más joven de la historia, es el protagonista de una nueva serie documental de cuatro episodios dirigida por Floyd Russ para Netflix. En la producción, el boxeador revive los capítulos más duros de su biografía frente a las cámaras, en un relato que no evita ninguno de los episodios oscuros de su vida.

Durante una entrevista con The Athletic, Tyson condensó su sentir a sus 60 años con una frase: "Viví una vida oscura. Digo cosas oscuras". El documental muestra escenas en las que el propio Tyson llora y se seca las lágrimas con una toalla, desconcertado por su propia reacción: "Debe haber algo en mí que no funciona bien. Esto no debería afectarme tanto". En otros momentos, ante las preguntas del director, solo logra repetir: "Lo siento".

Al momento de la entrevista con The Athletic, Tyson explicó sin rodeos por qué acepta este tipo de exposiciones: "Igual siempre estoy dispuesto a ganar algo de dinero, así que si quieren hacer un artículo, se los doy. De todas formas, la gente va a creer lo que quiera. No podés evitar que alguien se forme su propia opinión".Mike Tyson

La biografía de Tyson, nacido en Nueva York, combina extremos. Pasó de una infancia marcada por la pobreza, las drogas y la violencia a convertirse en el campeón mundial de peso pesado más joven de la historia, con bolsas millonarias por combate. Su trayectoria también incluye adicciones, acusaciones de violencia de género, una condena por violación, el ataque a la oreja de un rival sobre el ring y la muerte de su hija Exodus, de cuatro años, en un accidente ocurrido en 2009.

El propio Tyson se muestra escéptico sobre la necesidad de contar otra vez su historia: "Ya hice varios documentales. Me pregunto si cambio de opinión tan seguido que por eso quieren hacer otro más. Tal vez piensan que maduré y que tengo otra visión de la vida".

Uno de los tramos más tensos del documental regresa a la acusación de violación que enfrentó Tyson tras su encuentro con Desiree Washington, una joven de 18 años, en un ensayo del certamen Miss Black America realizado en Indianápolis en julio de 1991. El boxeador siempre negó los cargos, postura que repite ante las cámaras: "Pensé que era una conquista. Pero no crucé la línea... Creo que fue consentido". A pesar de su negativa, la Justicia lo declaró culpable de violación y atentado al pudor y lo condenó a seis años de cárcel, de los que cumplió tres.

Cuando Russ volvió sobre el tema durante el rodaje, Tyson se cerró: "Es un período muy difícil para mí y no quiero hablar de eso". Y agregó, visiblemente incómodo: "No hablás lo suficientemente rápido como para arreglar las cosas".

Algo similar ocurre cuando debe mirar las imágenes de la revancha de 1997 contra Evander Holyfield, en la que le arrancó un pedazo de oreja de un mordisco, y las de una conferencia de prensa de 2002 en la que pareció morder también la pierna de quien sería su rival, Lennox Lewis. Sobre lo primero, asume toda la responsabilidad: "Es mi culpa. No puedo culpar a nadie por eso. Soy un chico mimado, sobre todo en el mundo del boxeo". Sobre lo segundo, es más escueto: "Estaba completamente loco en esa época, ¿no? Lo siento".

La razón de esa incomodidad, según explicó él mismo, tiene que ver con la distancia que siente respecto de quien era entonces: "Porque soy una persona completamente distinta", le dijo a The Athletic. "Viví tanta violencia para convertirme en quien soy hoy. Entonces cuando veo a mi yo anterior, guau, me transporta de nuevo al pasado".

Resulta difícil imaginar que alguien que alguna vez puso su nombre a una línea de gomitas de cannabis con forma de oreja mordida de Holyfield sienta culpa por el episodio, pero la pregunta se hizo de todos modos. La respuesta fue inmediata: "No. No, para nada". Y justificó: "Me gustaría arrepentirme, pero si lo hiciera, no tendría la vida que tengo hoy. Tengo que aceptar que eso me permitió tener la buena vida que llevo".

Cerró la idea con una comparación propia: "Escuché a Demi Moore decir algo similar, así que me siento mejor. No soy una mala persona. No hablo mal de nadie, pero tengo un vacío enorme adentro, un vacío difícil de llenar. Me siento así desde siempre. Nunca estoy a la altura. Necesito ser más".

El documental dedica también un pasaje a la muerte de Cus D'Amato, su entrenador y mentor, cuando Tyson tenía apenas 19 años, otro de los golpes que más lo marcaron. La inseguridad aparece como hilo conductor de toda la serie: desde la infancia, cuando era víctima de burlas por la ropa sucia y por no comportarse como los chicos "duros" del barrio, hasta el testimonio del guardia del centro de detención juvenil donde estuvo internado a los 12 años, quien lo recuerda como "muy frágil". Hay incluso una escena en la que llora en el hombro de su entrenador, Teddy Atlas, antes de competir en los Juegos Olímpicos de 1982, mientras intenta convencerse a sí mismo: "Llegué lejos, ¿te acordás? Soy Mike Tyson, todo el mundo me quiere. Estoy orgulloso de mí".

El mismo hombre que alguna vez disfrutó de que le dijeran "el Hombre Más Malvado del Planeta" se asume hoy como otra persona: "Es verdad, uno cambia con la edad. Me volví más conservador. Nunca me hubiera imaginado volviéndome conservador cuando era joven". "Quería ser el joven campeón, el héroe, el matón", añadió.

Buena parte de su tiempo libre lo dedica ahora a sus palomas, una pasión que viene de la infancia y que no abandonó nunca. La pérdida reciente de 200 de sus aves, que "se enfermaron, se contaminaron" mientras él estaba de viaje, le dejó, según contó, una sensación de duelo genuino. Se define a sí mismo en "modo papá" y espera con ilusión convertirse en abuelo: "No les voy