APUNTE.COM.DO.- Fernando Osuna, un abogado de 70 años, ha dedicado su carrera a representar a hijos no reconocidos de grandes fortunas. Entre sus casos más sonados figuran los de los cantantes Julio Iglesias y Carlos Baute, el torero Manuel Benítez, conocido como El Cordobés, y el futbolista Samuel Eto'o. Su labor ha permitido que la justicia declare la filiación de sus clientes, pero obtener la parte económica correspondiente resulta mucho más complejo.
Según la legislación española, cada descendiente tiene derecho a al menos un tercio del patrimonio de sus progenitores. Sin embargo, Osuna sostiene que "estos padres egoístas y, sobre todo, los hijos matrimoniales, no quieren que esa herencia tenga un invitado más". Muchas familias recurren a maniobras que, en ocasiones, son fraudulentas para repartir el dinero antes de que los demandantes puedan reclamarlo.
Para visibilizar estas prácticas, varios hijos no reconocidos se han unido a Osuna en una asociación. El letrado la describe como "un apoyo espiritual, anímico, que ayuda principalmente a compartir el dolor moral que sufren estas personas". Añade que a todos les une "las dificultades que tienen para conseguir la herencia".
Osuna señala que el primer daño que sufren estos hijos es haber crecido sin padre: "La mayoría, en cuanto sabe que la madre ha quedado embarazada, se olvida de ella y del niño". Tras demostrar el parentesco mediante una prueba de ADN, se inicia un proceso judicial para que se declare la filiación, lo que otorga el derecho a usar los apellidos y a ser considerado hijo. A partir de ahí surgen los derechos hereditarios, que incluyen al menos un tercio del patrimonio.
El objetivo de muchas familias es deshacerse de los bienes antes de que se conviertan en herencia. Una de las estratagemas consiste en "simular la compra de una casa o unos terrenos por parte de los hijos matrimoniales, para que ya estén a su nombre y que los hijos extramatrimoniales no puedan heredar", explica Osuna. Estos traspasos en vida son a menudo fraudulentos. "Hay casos flagrantes", afirma. "Por ejemplo, cuando la venta se hace a un hijo de 18 o 19 años, que es imposible que lo pueda comprar porque no tiene dinero suficiente. Además, ¿para qué lo va a comprar, si cuando se muera el padre lo hereda gratis?".
En otras ocasiones, los bienes se regalan o donan directamente, perjudicando los derechos hereditarios del nuevo hijo. "También esto un juez lo puede declarar nulo. Un padre puede donar a un hijo dentro de su matrimonio un piso. Pero si esa donación perjudica, daña, lesiona los derechos hereditarios del nuevo hijo, esa donación sería nula", argumenta el letrado.
Los clientes de Osuna proceden de diversas regiones españolas como Galicia, Aragón, Extremadura, Cataluña y el País Vasco. Aunque prefieren mantener el anonimato, comparten detalles con el fin de "que a ese padre se le caiga la cara de vergüenza".
Un caso ilustrativo es el de Sevilla, donde un conocido empresario de la construcción, a sus 95 años, ha repartido un patrimonio de 200 millones de euros entre sus hijos matrimoniales para que la clienta de Osuna, una mujer de unos 40 años, no pueda heredar nada. En Granada, el abogado lleva un caso similar: un padre de unos 90 años que ya distribuyó sus 50 millones de patrimonio entre sus dos hijos matrimoniales, coincidiendo con la prueba de ADN que confirmó la paternidad de la clienta. "No es justo que los hijos matrimoniales estén disfrutando de ese patrimonio cuando mi clienta lo está pasando muy mal económicamente", lamenta Osuna.
El letrado cobra honorarios reducidos y adaptados a las posibilidades de sus clientes: "Aunque yo quisiera pedir más, no podría; mis clientes me van pagando lo que pueden y ya, cuando reciben los derechos hereditarios, ahí les cobro". El pago final llega tras una sentencia que puede demorar hasta 15 años. En algunos casos, los padres pagan antes para evitar daños a su imagen. Osuna recuerda a un empresario español que pasaba seis meses al año en Miami y tenía allí una familia no reconocida. "Después de muchas gestiones, conseguimos convencer al empresario de que pagase un millón y medio de dólares a cada uno de sus hijos para evitar reconocerlos", relata.
Con la nueva asociación, el abogado sevillano espera seguir sumando victorias judiciales y lograr que estos hijos no reconocidos reciban lo que les corresponde por derecho.