APUNTE.COM.DO.- El lanzamiento de paquetes desde el exterior de los recintos penitenciarios es una de las vías para introducir drogas, teléfonos celulares y armas blancas a las cárceles dominicanas, de acuerdo con el Informe de las condiciones de detención y de prisión elaborado por la Oficina Nacional de Defensa Pública.
El organismo identificó esta práctica en los centros de corrección y rehabilitación San Felipe, en Puerto Plata, y Najayo, en San Cristóbal, donde las características de la infraestructura y la cercanía de vías de circulación favorecen el ingreso de objetos prohibidos.
Los paquetes usados para introducir estas mercancías se conocen como "palomas", y su lanzamiento recurrente desde fuera de los establecimientos se denomina "bombardeo de palomas". La Defensa Pública advierte que estas actividades generan riesgos para la seguridad, el control de los internos y los programas de rehabilitación.
En el Centro de Corrección y Rehabilitación San Felipe, los inspectores hallaron vulnerabilidades en los muros perimetrales que permiten introducir sustancias ilícitas mediante paquetes lanzados desde el exterior. Según el informe, la forma y la altura de las paredes facilitan esa práctica, que se ha convertido en una preocupación para la seguridad del recinto.
La institución señala que estas condiciones afectan los esfuerzos de rehabilitación y permiten que personas ubicadas fuera de las instalaciones hagan llegar drogas y otros artículos prohibidos al interior. El documento no especifica la cantidad de paquetes introducidos, las sustancias ocupadas ni cuántas personas han sido detenidas por estos hechos.
A pesar de esas dificultades, la Defensa Pública reconoce que el establecimiento cuenta con programas educativos básicos, secundarios, universitarios y técnicos, además de iniciativas deportivas y recreativas dirigidas a la reinserción social.
La situación aparece con mayor detalle en el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo, en San Cristóbal. El informe identifica el lanzamiento recurrente de objetos ilícitos desde el exterior del establecimiento, cuya ubicación junto a una vía principal (la autopista 6 de Noviembre) facilita esta modalidad de contrabando.
Entre los objetos mencionados figuran drogas, teléfonos móviles, armas blancas y otros materiales prohibidos. La Defensa Pública califica esta vulnerabilidad como crítica por sus consecuencias para la seguridad y la disciplina penitenciaria.
El documento también recoge informaciones de las autoridades del centro sobre conflictos entre internos relacionados con grupos rivales, consumo de sustancias prohibidas y disputas vinculadas a actividades ilícitas. Según la dirección del recinto, estos incidentes son atendidos mediante los protocolos de seguridad y medidas de separación preventiva de los involucrados.
El informe identifica otro problema de seguridad en Najayo: la fabricación de armas blancas con materiales obtenidos de la propia infraestructura penitenciaria. Las autoridades del establecimiento reportaron daños en paredes y otros elementos estructurales provocados por internos que extraen varillas y cables con ese propósito.
La Defensa Pública constató deterioro en distintas áreas del centro, incluyendo filtraciones, roturas y problemas de mantenimiento. De esta manera, el organismo distingue entre los artículos prohibidos que pueden ingresar desde el exterior y los objetos peligrosos elaborados por los propios reclusos con materiales disponibles dentro de las instalaciones.
A pesar de esas deficiencias, Najayo presenta condiciones favorables en otros indicadores. Durante el levantamiento tenía 809 internos para una capacidad de 816, equivalente al 99.14 % de ocupación. Los inspectores comprobaron que las personas recluidas disponían de camas, servicios sanitarios y acceso a agua potable, sin situaciones de hacinamiento. También destacaron la disponibilidad de atención médica, programas educativos y capacitación técnica.
Ante las vulnerabilidades identificadas en Najayo, la Defensa Pública recomendó a la Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (DGSPC) fortalecer la seguridad perimetral. Entre las medidas propuestas figuran la instalación de barreras físicas de protección, el incremento de la vigilancia en los alrededores, patrullajes preventivos y una coordinación permanente con los organismos de seguridad competentes. La institución considera necesario evitar que los objetos prohibidos lleguen a los espacios ocupados por los internos.