APUNTE.COM.DO.- Un comerciante de 30 años, identificado como Samuel Sembel, propietario del restaurante "A Fuego Lento", fue interceptado la noche del martes por cuatro hombres que aparentaban ser agentes policiales frente a su establecimiento, ubicado en la calle doctor Antonio Méndez, cerca de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en Barahona.

Según relatos de familiares y empleados, alrededor de las 7:20 de la noche, los individuos, encapuchados y armados, llegaron en una camioneta Toyota Hilux blanca y vestían prendas con insignias de la Dirección Central de Investigación Criminal (Dicrim) y de la Dirección de Inteligencia Delictiva (Dintel). Redujeron a Sembel tras un forcejeo y lo introdujeron en el vehículo en presencia de su esposa embarazada, a quien también habrían intentado llevar.

Durante el asalto, los desconocidos despojaron al comerciante de su teléfono celular, unos aretes de diamante y una suma de dinero que había obtenido de las ventas del negocio.

Horas después, Sembel fue abandonado en la carretera que conduce al distrito municipal de La Guázara, donde una patrulla policial lo encontró y lo trasladó a la sede de la Policía Nacional en Barahona. Sin embargo, en lugar de reunirlo con su familia, pasó la noche en el destacamento policial del sector Villa Estela y luego fue llevado a las dependencias del Dicrim, donde permanecía bajo investigación.

Efraín Sambel, padre del comerciante, pastor evangélico y dirigente de derechos humanos, cuestionó que su hijo siga bajo custodia policial tras haber sido víctima de un presunto rapto. Relató que al enterarse del hecho salió a buscarlo a bordo de una Honda CR-V blanca y acudió a la sede policial para preguntar por su paradero. Según denunció, los agentes no solo no le dieron una respuesta inicial, sino que le retuvieron la yipeta, por lo que tuvo que regresar caminando a su casa bajo la lluvia alrededor de las 11:00 de la noche.

El pastor consideró injustificada la retención del vehículo, alegando que no tiene relación con el incidente y que solo lo usó para trasladarse al cuartel. Agregó que aún está pagando el vehículo mediante un financiamiento bancario y exigió su devolución. Asimismo, pidió a las autoridades que expliquen por qué su hijo continúa detenido y que, de no haber cargos en su contra, lo liberen. También solicitó que los organismos investigativos se concentren en identificar y localizar a los cuatro hombres que se llevaron al comerciante con prendas policiales.

Otro momento de tensión ocurrió cuando los individuos intentaron introducir en la camioneta a la esposa del comerciante, quien está embarazada. Leonela Morillo, madre de la joven, denunció que los desconocidos forcejearon con su hija mientras trataban de llevársela junto a su esposo. Finalmente desistieron y abandonaron el lugar solo con Sembel, sin dar explicaciones.

Morillo expresó su preocupación por la situación vivida por su hija y porque su yerno, después de ser llevado por hombres armados, terminara bajo custodia policial.

Empleados del restaurante A Fuego Lento indicaron que durante varias horas desconocieron el paradero de su propietario, ya que los captores lo habían despojado de su teléfono, dejándolo incomunicado.

El coronel Nin, encargado del Dicrim en Barahona, informó que ese organismo realiza las investigaciones para esclarecer las circunstancias del rapto. Hasta el momento, las autoridades no han ofrecido una versión detallada de lo ocurrido ni han explicado públicamente por qué el comerciante permanece bajo investigación en dependencias policiales.

Tampoco se ha determinado si los cuatro hombres pertenecen a algún organismo de seguridad del Estado o si usaron las insignias del Dicrim y Dintel para hacerse pasar por agentes. Queda por aclarar el destino del dinero, las prendas de diamante y el teléfono celular sustraídos.

La familia de Sembel insiste en que se investigue la actuación de los cuatro individuos, se determine por qué fue privado de su libertad y se esclarezcan las circunstancias en que terminó bajo custodia de la Policía Nacional. El caso mantiene a la familia a la espera de respuestas mientras las autoridades continúan las investigaciones.