APUNTE.COM.DO.- El doctor Daniel López Rosetti analizó en su columna de Infobae en Vivo la cirugía mediante la cual se extirpó el lóbulo inferior derecho del pulmón al papa León XIV. Señaló que los estudios de la pieza quirúrgica y de los ganglios linfáticos serán los que determinen si el pontífice necesita un tratamiento complementario.
La intervención se llevó a cabo el martes 13 de octubre en el Policlínico Gemelli de Roma. El Vaticano informó que el análisis anatomopatológico realizado durante la operación confirmó un adenocarcinoma pulmonar y que el procedimiento finalizó sin complicaciones.
Durante su columna en Infobae a las Nueve, López Rosetti repasó la información difundida por la Santa Sede y explicó qué datos faltan todavía para establecer el alcance del diagnóstico.
El médico se refirió al primer comunicado del Vaticano, que había informado la presencia de un nódulo. “Un nódulo es una definición, una imagen de menos de tres centímetros”, explicó.
Sin embargo, advirtió que no se dieron a conocer sus características radiológicas, que pueden dar indicios antes de una biopsia. “No es lo mismo si tiene la forma de un botón nacarado y bien redondo, que si es un botón traslúcido con espículas”, sostuvo.
Según López Rosetti, la decisión de operar busca cumplir una doble función: confirmar el diagnóstico y, si la lesión está localizada, eliminarla. “Cuando se detecta un nódulo como el del papa, cuando se puede, se saca todo”, afirmó.
El especialista también remarcó que el cáncer reúne más de 100 enfermedades diferentes, con pronósticos y tratamientos distintos. El comportamiento de un tumor depende, entre otros factores, de su tipo, su tamaño, su ubicación y la eventual expansión hacia otros tejidos u órganos.
López Rosetti precisó que el diagnóstico corresponde a un cáncer de pulmón y explicó la anatomía involucrada. El pulmón derecho tiene tres lóbulos —superior, medio e inferior—, mientras que el izquierdo tiene dos debido a la posición del corazón.
“El lado derecho es como un edificio de tres pisos. Él tenía la lesión en el piso de abajo”, indicó sobre el lóbulo inferior que fue extirpado.
La operación se realizó mediante una técnica videoasistida, de acuerdo con la información oficial. El procedimiento permite ingresar al tórax a través de pequeñas incisiones, mediante una cámara y el instrumental quirúrgico necesario.
Durante la intervención, el paciente recibe anestesia general y se aísla temporalmente el pulmón operado para que quede sin aire. Así, el cirujano puede trabajar con mayor espacio y visibilidad dentro del tórax.
Ante un nódulo pulmonar, pueden evaluarse distintos grados de resección. Una posibilidad es retirar solo la lesión y el tejido cercano; otra consiste en extraer un segmento del pulmón. En este caso, los médicos resolvieron quitar el lóbulo inferior derecho completo.
El próximo dato clave será el resultado del análisis anatomopatológico de la pieza extirpada y de los ganglios linfáticos. Esos estudios permitirán establecer si había células tumorales fuera de la lesión original.
“Si en esos ganglios el anatomopatólogo encuentra células cancerosas que viajaron hasta ahí, ya no es un estadio cero”, explicó López Rosetti. Si no existen signos de diseminación y la lesión fue retirada por completo, la cirugía puede resultar curativa.
El médico aclaró que la posibilidad de recurrencia depende de las características particulares de cada caso. Como referencia general, señaló que, en un cuadro como el que describió, la sobrevida puede rondar el 80% a 5 años.
También consideró prematuro anticipar que el pontífice no requerirá quimioterapia o radioterapia. Esa definición depende del estadio final, de la presencia o ausencia de células tumorales en los ganglios y de otros resultados que todavía no fueron comunicados.
“Vos podés decir que no va a rayos ni a quimio si está en un grado bajo, que es tumor que no tiene metástasis. Eso ahora ellos ya lo deben saber”, afirmó.
López Rosetti se mostró cauto sobre la gira prevista por Uruguay, Argentina y Perú. Estimó que la recuperación posterior a una cirugía de este tipo demanda, en términos generales, unas cuatro semanas.
El especialista señaló que un viaje papal implica vuelos extensos, traslados en helicóptero, actividad pública y una compleja logística de seguridad y atención médica. Por eso, consideró probable que los médicos recomienden postergar o acortar la agenda.
“El que decide es él. Los médicos indican”, sostuvo. Aun así, estimó que el equipo médico podría aconsejar que no viaje hasta contar con una evolución favorable y los estudios posteriores.
López Rosetti también resaltó la actitud de León XIV antes de la internación, cuando informó a los fieles que le habían detectado una lesión a tiempo y que sería operado. Según explicó, una buena disposición psicoemocional puede favorecer la recuperación y la cicatrización.