APUNTE.COM.DO.- Los generales Wilhelm Burgdorf y Ernst Maisel arribaron a Herrlingen, localidad alemana cercana a Ulm, en un automóvil oficial negro con las cortinas de las ventanillas bajadas. Una caravana de las SS los custodiaba. Adolf Hitler los había enviado con una misión específica: visitar al mariscal Erwin Rommel, en ese momento la figura militar más importante del Reich, quien se recuperaba de graves heridas en el cráneo sufridas en Normandía.

Burgdorf y Maisel pidieron hablar a solas con Rommel y le mostraron presuntas confesiones de algunos conspiradores del complot para asesinar a Hitler el 20 de julio de 1944. Esos testimonios lo vinculaban con la planificación del magnicidio. Los emisarios del Führer le presentaron entonces un ultimátum con dos alternativas.

La primera opción era un juicio público ante el Tribunal del Pueblo, que terminaría con una condena a muerte para él y con la persecución de su esposa Lucie y su hijo Manfred, quienes serían enviados a un campo de concentración. La segunda era suicidarse con una cápsula de cianuro que Burgdorf ya llevaba consigo. Si optaba por el suicidio, el Tercer Reich ocultaría la verdadera causa de la muerte de uno de sus generales más importantes, organizaría un funeral de Estado honorífico y declararía luto nacional. Su familia no sufriría consecuencias, salvo la pérdida del patriarca.

Rommel comprendió que no tenía posibilidad alguna de defenderse, así que comunicó a los enviados de Hitler que se quitaría la vida y pidió unos minutos para despedirse de su esposa. Subió las escaleras de su casa y le dijo a Lucie que en quince minutos estaría muerto. Explicó a su esposa y a su hijo que elegía esa opción para protegerlos. Se puso su uniforme de mariscal y subió al automóvil oficial que había ido a condenarlo.Erwin Rommel

El auto se detuvo a dos kilómetros de la casa de Rommel, cerca de un bosque. Burgdorf ordenó a su adjunto y al chofer que bajaran, como él mismo iba a hacer. Rommel mordió la ampolla de cianuro y quedó encorvado sobre su asiento. Así lo hallaron los enviados de Hitler al regresar al vehículo. El régimen que había convertido a Rommel en símbolo de su propio poderío militar acababa de ejecutarlo en secreto, y mantendría la mentira durante varios meses.

Adolf Hitler y Erwin Rommel se conocieron en 1935. En ese entonces el general estaba al mando de un batallón de montaña. El Führer viajó a Goslar, en el centro de Alemania, para inspeccionar distintas divisiones del Ejército. Las SS dispusieron un pelotón de seguridad entre los hombres de Rommel y Hitler, lo que ofendió profundamente al general.

Rommel hizo saber a las SS que su batallón no formaría si el jefe de Estado no se sentía seguro ante su propio ejército. Ese gesto conquistó al Führer, que desautorizó a las SS y felicitó personalmente a Rommel por su firmeza. Ese día comenzó un vínculo marcado por la admiración, la propaganda y la desilusión.

En 1937, Rommel publicó "Infanterie greift an" (La infantería al ataque), un manual de táctica basado en su experiencia durante la Primera Guerra Mundial. El libro se convirtió en un éxito y fascinó especialmente a Hitler, quien veía en su general todo lo que deseaba del soldado moderno: un hombre dinámico, de origen burgués y ajeno a la aristocracia prusiana del alto mando. En 1938, Hitler lo nombró comandante de su batallón de escolta personal, puesto que los hizo convivir a diario durante la campaña de Polonia en 1939.

La campaña dejó a Rommel impresionado por la figura de Hitler. En las cartas que escribía a Lucie describía al Führer como "un líder de fuerza magnética y autoconfianza absoluta". Hitler lo convirtió en su favorito y le entregó la división que Rommel pretendía: la 7ª División Panzer. El vínculo se fortaleció aún más en 1941, cuando el Reich creó el Afrika Korps para difundir las victorias alemanas en África como su gran pilar moral. Sin embargo, apenas un año después, en 1942, la relación se rompió de forma repentina.El

Fue tras la derrota en El Alamein, en Egipto, cuando el avance del Eje en el continente africano quedó truncado. En esa batalla, ante el avance enemigo, Rommel ordenó retirar sus tropas. Pero Hitler revocó la orden de su mariscal y lo instó por telegrama a resistir hasta que muriera el último de sus hombres. Rommel sabía que era una orden absurda, así que desobedeció y emprendió la retirada. Su fe en el liderazgo de Hitler terminó para siempre y se convenció de que el Führer sacrificaría todo antes de asumir la derrota.

Rommel ya había ganado prestigio militar en la Primera Guerra Mundial, donde mostró grandes dotes tácticas y una enorme audacia. En 1917 ya había obtenido la máxima distinción prusiana para los integrantes del Ejército. En la Segunda Guerra Mundial su velocidad de movimiento era tal que ni siquiera sus altos mandos conocían su ubicación exacta. El desierto africano se convirtió en la cima de su carrera. Expulsó a los británicos de Libia, sobre todo mediante ataques relámpago. En 1942 fue ascendido a mariscal de campo. Tenía 50 años: era el alemán más joven en obtener ese rango.

Su apodo, "Zorro del Desierto", se lo dieron sus enemigos británicos como una forma de reconocer su astucia. Winston Churchill, el primer ministro inglés durante la Segunda Guerra, lo llamó "gran general" nada menos que ante todo el Parlamento.Operación Valquiria