APUNTE.COM.DO.- Decenas de miles de personas regresaron este martes a las calles de Francia en la quinta jornada de movilizaciones estudiantiles, una serie de protestas que desafían al Gobierno de Emmanuel Macron a seis meses de las elecciones presidenciales. La convocatoria superó ampliamente la asistencia de la jornada anterior y estuvo marcada por nuevos enfrentamientos con la policía y heridos entre el personal docente.
De acuerdo con el Ministerio del Interior, alrededor de 161.500 personas se manifestaron en todo el país, frente a las 71.500 registradas el 8 de octubre. Los sindicatos convocantes, por su parte, elevaron la cifra a 480.000 participantes, por encima de los 450.000 que según sus propios recuentos habían salido a la calle la semana previa.
El movimiento, denominado "Acto V" por las organizaciones que lo impulsan, surgió a finales de septiembre con bloqueos en institutos franceses para denunciar el deterioro de las condiciones educativas.
El ministro de Educación, Édouard Geffray, había anticipado por la mañana en la emisora France Inter que la jornada evidenciaría un repliegue de la protesta. "Estamos más bien ante una disminución de la movilización", declaró, antes de anunciar que unos 200 institutos permanecerían bloqueados. Las cifras de la tarde desmintieron esa previsión: el Ministerio de Educación confirmó finalmente 214 escuelas cerradas, en su mayoría secundarias, mientras que el sindicato universitario l'Union Etudiante reportó que el 90% de las universidades del país se sumaron al paro.
La agitación coincide con el debate presupuestario para 2027 en la Asamblea Nacional, en un momento en que el Gobierno centrista de Macron intenta sacar adelante un ajuste de las cuentas públicas en medio de una deuda creciente que inquieta a los mercados de bonos. Para el sábado están previstas además manifestaciones nacionales contra el costo de vida, que sindicatos y organizaciones estudiantiles esperan que confluyan con la protesta educativa.
París volvió a concentrar el grueso de la movilización, con 41.500 manifestantes según el Interior. La jornada incluyó dos marchas, convocadas desde la Plaza de Italia y el Ayuntamiento parisino a partir de las 14.30 horas, que confluyeron en la zona de Port-Royal antes de concluir juntas en el Paseo de los Inválidos, cerca de la Asamblea Nacional.
El recorrido no estuvo exento de incidentes: hubo rotura de cristales de comercios, el incendio de al menos un vehículo y enfrentamientos puntuales entre manifestantes y fuerzas de seguridad, que emplearon gas lacrimógeno, pirotecnia y cañones de agua para dispersar a los grupos, especialmente en la Plaza Vauban. Periodistas de la agencia AFP vieron coches incendiados mientras jóvenes encapuchados intentaban levantar barricadas y lanzaban objetos contra la policía.
Los disturbios se extendieron a otras ciudades. En Lyon también se disparó gas lacrimógeno y, según el Sindicato Nacional de Profesores de Secundaria, varios de sus miembros "fueron golpeados durante las cargas policiales". Su secretario local, François Jandraud, relató al diario Le Monde que un profesor del sindicato fue ingresado de urgencia "tras ser golpeado con una porra debajo del ojo", aunque aclaró que su estado no revestía gravedad. En Rennes se registró un incendio en un liceo durante los desórdenes.
El balance de víctimas se agravó respecto a jornadas anteriores. El Ministerio de Educación informó que 147 miembros del personal docente resultaron heridos desde el inicio de las protestas, mientras que la jornada previa al martes dejó 20 heridos entre el personal de Educación Nacional, incluidos cinco directores de escuela, el segundo mayor número de heridos diarios desde el arranque del movimiento.
Entre los estudiantes, un adolescente perdió una mano al recoger una granada aturdidora policial durante las protestas, otro perdió un ojo y un tercero varios dientes cuando un agente disparó un bote de gas lacrimógeno directamente contra su rostro. La policía abrió investigaciones internas sobre 34 denuncias de violencia contra manifestantes, aunque fuentes de la agencia EFE elevaron esa cifra a 36.
Frente a las críticas, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, defendió la actuación policial ante la Asamblea Nacional: "No hay intervención policial cuando las manifestaciones se desarrollan de forma pacífica". El Gobierno y sectores de la derecha han acusado además a grupúsculos de ultraizquierda de azuzar la movilización, una lectura que ha alimentado la falta de acuerdo con los convocantes.
Los estudiantes de los lycées, centros que en Francia agrupan a jóvenes de entre 15 y 18 años, reclaman una reforma integral de la educación secundaria: desde la superpoblación en las aulas hasta la falta de sustitución de profesores ausentes, pasando por el mal estado de las instalaciones y el rechazo a Parcoursup, la plataforma de acceso a la universidad.
"Estamos en solidaridad con los institutos que están peor. Necesitamos medidas reales y un diálogo verdadero, no represión", afirmó Emeli