APUNTE.COM.DO.- Santo Domingo.- Una familia dominicana de cuatro integrantes necesita entre RD$17,000 y RD$19,000 mensuales solo para acceder a una alimentación suficiente, variada y nutritiva, una cifra que refleja las dificultades económicas que enfrentan miles de hogares para mantener una dieta saludable.

La situación se torna más compleja ante el costo de la canasta familiar, el estancamiento de los ingresos laborales y las limitaciones para adquirir alimentos ricos en proteínas, vitaminas, frutas y vegetales.

Así lo coincidieron los economistas Haivanjoe NG Cortiñas y Juan del Rosario, quienes señalaron que la seguridad alimentaria no debe medirse solo por la disponibilidad diaria de comida, sino también por la capacidad económica de las familias para consumir alimentos nutritivos y mantener una vida saludable.

NG Cortiñas coincidió en que el gasto en alimentos no garantiza por sí solo una nutrición adecuada.

El economista estimó que los hogares de bajos recursos destinan entre el 35% y el 45% de sus ingresos a la compra de comida, una proporción más del doble de la que dedican las familias de mayores ingresos.

Sin embargo, indicó que ese esfuerzo económico no siempre se traduce en una alimentación suficiente y variada.

La canasta familiar se acerca a los RD$50,000 mensuales

Según Haivanjoe NG Cortiñas, con base en el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de 2026, la dieta saludable dominicana está entre las más costosas de América Latina.

El economista señaló que la canasta básica de los hogares de menores ingresos llega a RD$29,757 mensuales, mientras que la canasta promedio nacional asciende a RD$49,803.

Detalló que la diferencia entre esos montos y los ingresos de buena parte de la población trabajadora limita la posibilidad de cubrir no solo la alimentación, sino también otros gastos esenciales como vivienda, transporte, electricidad y salud.

NG Cortiñas explicó que, en los últimos cinco años, el trabajador promedio pasó de cubrir aproximadamente la mitad del costo de la canasta nacional a cubrir el 63%. No obstante, aún necesita alrededor de RD$18,000 adicionales al mes para completar ese gasto.

De acuerdo con los datos del economista, seis de cada diez trabajadores no alcanzan a cubrir la canasta de los hogares más pobres, mientras que nueve de cada diez no pueden cubrir la canasta promedio nacional.

Salir del mapa del hambre no significa comer saludablemente

Para Juan del Rosario, economista, la exclusión de República Dominicana de ciertas clasificaciones internacionales sobre el hambre debe interpretarse con cautela.

El especialista sostuvo que el hecho de que el país figure en una categoría favorable no implica que, en la práctica, toda la población tenga garantizado el acceso a una alimentación adecuada.

Del Rosario destacó que República Dominicana es una economía de ingreso medio y que sus principales dificultades alimentarias están relacionadas no solo con la disponibilidad de comida, sino también con la distribución de los ingresos y la capacidad de compra de los hogares.

Expresó que los indicadores generales pueden mostrar avances en la reducción del hambre sin reflejar del todo las condiciones nutricionales de las familias más vulnerables.

“Una familia puede no estar pasando hambre, pero no tener dinero para adquirir alimentos de una dieta balanceada”, planteó el economista al explicar la diferencia entre comer diariamente y alimentarse de manera saludable.

El especialista consideró que esta distinción debe ocupar un lugar central en la evaluación de las políticas públicas dirigidas a mejorar la seguridad alimentaria.

Del Rosario advirtió que una de las principales dificultades nutricionales del país es la dependencia de alimentos ricos en carbohidratos, como el arroz y el pan, en detrimento de una dieta suficientemente variada.

Añadió que una alimentación basada principalmente en estos productos puede coexistir con problemas nutricionales como la obesidad y la anemia, situaciones que, señaló, afectan especialmente a niños y mujeres embarazadas. República Dominicana sale del mapa del hambre, pero ¿cuánto cuesta alimentarse cada mes?

Puso como ejemplo que la limitación económica influye directamente en las decisiones de consumo. Cuando los ingresos no alcanzan para adquirir proteínas, frutas y vegetales, las familias tienden a priorizar los productos que ofrecen mayor cantidad de alimento por un menor precio.

“Esta realidad evidencia que la seguridad alimentaria no depende exclusivamente de que haya comida disponible, sino también de que las personas puedan acceder a una dieta equilibrada que responda a sus necesidades nutricionales”, agregó a El Día.

Del Rosario también llamó la atención sobre el comportamiento de los precios y su efecto sobre el presupuesto familiar.

El economista señaló que la inflación supera el 5%, según las cifras a las que hizo referencia, y destacó que el transporte, los alimentos y la vivienda figuran entre los componentes que presionan el costo de la vida.

El encarecimiento de estos bienes y servicios reduce el dinero disponible para comprar alimentos de mayor calidad nutricional, especialmente entre los hogares que dependen de salarios bajos.

En ese contexto, el costo de una dieta saludable se convierte en una barrera económica que puede impedir que una familia mejore sus condiciones de nutrición, incluso cuando dispone de ingresos suficientes para comer todos los días.

Subsidios sociales y deuda: el desafío de sostener el hambre cero

Del Rosario sostuvo que los subsidios sociales, el aumento de los ingresos reales y la productividad del sector son elementos clave para avanzar hacia el hambre cero.