APUNTE.COM.DO.- La zona parece un espejismo de alta tecnología. Enormes centros de datos, algunos recién construidos y otros todavía en obras, se alzan uno tras otro, como surgidos de la nada, entre llanuras onduladas y campos de girasoles y sorgo. En sus fachadas figuran algunos de los nombres más importantes de la tecnología china: Huawei, el gigante del hardware; Kuaishou, la plataforma de redes sociales; y VNET, el proveedor de servicios. Todos se concentran en una zona rebosante de actividad.
Ulanqab se está convirtiendo rápidamente en uno de los principales núcleos de infraestructura de datos que impulsan el enorme auge de la IA en China, lo que ha convertido al país en el único rival serio de Estados Unidos en su ambición por dominar esta tecnología.
Se prevé la construcción de casi 90 centros de datos en esta ciudad de menos de dos millones de habitantes.
Según una investigación de la Universidad de Stanford, el año pasado Estados Unidos contaba con aproximadamente diez veces más centros de datos de IA que China, y otras estimaciones muestran una capacidad de procesamiento mucho mayor.
Las empresas tecnológicas estadounidenses tienen algo que las chinas no: acceso a los chips más avanzados, el ingrediente más importante para el desarrollo de la IA.
Pero Ulanqab, con el creciente número de centros de IA y de macrodatos que alberga, pone de manifiesto las ventajas de China en la carrera por dominar una tecnología que podría definir el siglo XXI.
Las imponentes instalaciones se construyeron a una velocidad vertiginosa. La mayor parte del Parque Industrial de Big Data de Bayin, donde las instalaciones se concentran en un espacio reducido, tomó forma en apenas dos años, una muestra de la capacidad de China para construir rápidamente.
Los fuertes vientos, el sol intenso y los amplios espacios abiertos permiten disponer de abundante energía verde barata y de terrenos.
Y, lo que es crucial, en todo el país gobernado por el Partido Comunista, la oposición pública a la construcción masiva de centros de datos —del tipo que está acaparando titulares en Estados Unidos— es inexistente.
“Con los brazos abiertos”. Un día laborable reciente, en el parque industrial de Bayin, en Ulanqab, una corriente constante de obreros de la construcción pasaba por los controles de acceso, donde los guardias les escaneaban el rostro, mientras los camiones avanzaban con estruendo para abastecer las instalaciones en construcción.
Fuera del perímetro, los vendedores ambulantes ofrecían fideos y cigarrillos en puestos improvisados.
Ma Rong, propietario de una tienda de comestibles, lleva 30 años regentando su negocio en Ulanqab, Mongolia Interior.






