APUNTE.COM.DO.- El monto de dinero depositado en cuentas inactivas y abandonadas del sistema financiero dominicano llegó a 12,591.2 millones de pesos a agosto de este año, lo que representa un incremento de 9.53 % frente a los 11,495.6 millones registrados en el mismo período de 2025 y duplica los 5,764.5 millones que había hace diez años en ese tipo de cuentas, según datos de la Superintendencia de Bancos (SB).

Estos saldos abarcan tanto cuentas de personas físicas como de personas jurídicas o empresas.

Para evitar que más cuentas pasen a esos estatus, la entidad reguladora emitió en septiembre la circular CSB-REG-2026000017, mediante la cual modificó el “Instructivo para la aplicación del reglamento sobre cuentas inactivas y abandonadas en las entidades de intermediación financiera”.

La norma dispone que cada institución bancaria cuente con un procedimiento interno que incluya un sistema de alerta para localizar de forma activa a los titulares de esas cuentas, así como mecanismos de monitoreo para identificar cuentas vigentes que acumulen 12 meses o más sin movimientos atribuibles al titular.

Toda cuenta que cumpla tres años sin retiros, depósitos ni transacciones pasa a registrarse como inactiva en el sistema financiero. Hasta agosto de este año, 1,633,733 cuentas mantenían ese estatus, con montos por 12,268.9 millones de pesos.

Las cuentas con más de diez años sin ninguna transacción se consideran abandonadas; a agosto sumaban 161,738, con un total de 322.3 millones de pesos.

Aunque más de un millón y medio de cuentas figuran como inactivas, son las abandonadas las que han crecido a un ritmo más acelerado con el tiempo.

Hasta agosto, las cuentas inactivas totalizaron 1,633,773, 77,478 más que las 1,556,295 del mismo período del año pasado (un aumento de 4.98 %) y 343,432 más que las 1,290,341 de 2016 (un alza de 26.62 %).

Sin embargo, 48,547 cuentas pasaron a estatus de abandonadas entre agosto de 2025 y agosto de 2026, lo que elevó la cifra de 113,191 a 161,738 en la actualidad, para un crecimiento interanual de 42.89 %. Las cuentas abandonadas actuales son el doble de las 69,659 registradas en 2016, según los datos de la institución.

Cuando una cuenta se cataloga como abandonada, la Superintendencia de Bancos la hace pública tanto en un periódico de circulación nacional como en su página web, dentro de un listado general que incluye el nombre del titular o beneficiario y el número de cuenta.

Si a los seis meses de su publicación los montos en las cuentas abandonadas no han sido reclamados, los fondos se transfieren de manera definitiva al Banco Central de la República Dominicana (BCRD), y deben reclamarse a esa entidad monetaria para recuperarlos.

De los 12,591.2 millones de pesos en cuentas abandonadas e inactivas, el 60.33 % (7,595.9 millones) estaba en moneda nacional, con apenas 250.6 millones en cuentas abandonadas. El 39.67 % restante (4,995.3 millones de pesos) se encontraba en moneda extranjera, incluyendo dólares y euros, con un valor de cuentas abandonadas equivalente a 71.7 millones de pesos.

La circular de la SB establece que cualquier depósito o retiro realizado tanto por ventanilla como por transferencia electrónica generará la reactivación automática de las cuentas que figuren como inactivas, al igual que los cargos con tarjetas de crédito asociadas a una cuenta, sin que esa reactivación implique cargos por penalidad de parte de las entidades de intermediación financiera.

De igual forma, la circular exige que las entidades financieras conserven un registro histórico de los fondos transferidos al Banco Central, que permita verificar su existencia y estatus ante notificaciones de embargo y atender los requerimientos de información del organismo.

También aclara que los listados publicados de cuentas abandonadas deben incluir aquellas sujetas a embargo, oposición o inmovilización.

Para las entidades en liquidación o salida voluntaria, la Superintendencia de Bancos publicará las cuentas inactivas con menos de diez años en esa condición, con quince días calendario de antelación a su transferencia al Banco Central.

En las cuentas abandonadas con embargos parciales, se transferirá al Banco Central únicamente el monto disponible que no esté afectado por la medida. Si el embargo se recibe después de la transferencia, la entidad deberá informar al embargante sobre la situación de los fondos.

La disposición también indica que la inmovilización de fondos no podrá exceder las 72 horas sin una orden judicial, exceptuando de ese límite las solicitudes de agencias internacionales de investigación y de entidades estatales competentes en inteligencia financiera, prevención del lavado de activos y financiamiento del terrorismo, debidamente facultadas conforme al marco legal vigente.