APUNTE.COM.DO.- El país que queremos también depende de nosotros

*Por Milton Olivo

La República Dominicana necesita una reflexión que vaya más allá de las diferencias partidarias: preguntarnos cómo estamos contribuyendo, cada uno desde su lugar, al país que deseamos construir. Queremos seguridad, limpieza, empleos, servicios eficientes y oportunidades para nuestros hijos. Pero esas aspiraciones también nos obligan a examinar nuestra conducta.

¿Podemos exigir una mejor nación mientras actuamos como si su destino fuera responsabilidad exclusiva de otros?

El Gobierno tiene obligaciones que debe cumplir. Administrar con transparencia, garantizar servicios, proteger a la población y rendir cuentas son deberes públicos. La cooperación ciudadana fortalece esas obligaciones; nunca debe convertirse en excusa para justificar su incumplimiento. Sin embargo, ninguna gestión puede alcanzar todo su potencial cuando encuentra una sociedad indiferente al bien común.

Esto se expresa con claridad en el cuidado del medio ambiente. Exigimos calles limpias, pero todavía hay quienes lanzan desperdicios desde un vehículo, depositan basura después del paso del camión o convierten una cañada en vertedero. Luego, cuando los residuos obstruyen el drenaje, las consecuencias alcanzan también a familias que hicieron lo correcto.

Cooperar significa respetar los horarios de recogida, separar los residuos, cumplir con el pago del servicio que corresponda, cuidar los árboles y proteger los espacios públicos. La gestión de los residuos necesita precisamente la articulación de autoridades, empresas y ciudadanía, como hem señalado reiteradamente en el país. Cada hogar puede contribuir a convertir materiales aprovechables en producción, ingresos y empleos.

También necesitamos objetividad para valorar a quienes ejercen responsabilidades públicas. La crítica es indispensable en una democracia: permite denunciar errores y exigir correcciones. Pero debemos distinguir entre una crítica sustentada y un discurso que utiliza cualquier dificultad para conseguir respaldo político.

Quien aspira a dirigir debe presentar soluciones y permitir que se examine su trayectoria. Si antes tuvo la oportunidad de gobernar, corresponde preguntar qué hizo, qué resultados obtuvo y qué aprendió de sus errores. Haber ocupado un cargo no demuestra capacidad; tampoco hablar con seguridad demuestra que se sabe resolver.image.png