APUNTE.COM.DO.- El terremoto de magnitud 7,6 que se registró este viernes frente a la provincia panameña de Los Santos tuvo una profundidad menor de 10 kilómetros, una condición que explica la intensidad con la que se percibió en la península de Azuero y otras zonas del país.

El epicentro se localizó a 39 kilómetros al norte-noroeste de Tonosí, según informó Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, en declaraciones recogidas por La Estrella de Panamá. El sismo ocurrió a las 12:56 y activó un sistema de fallas en la península de Azuero, lo que provocó una secuencia de réplicas.

Luque explicó que la escasa profundidad tuvo incidencia directa en el nivel de la sacudida. Cuando un terremoto se origina cerca de la superficie, las ondas sísmicas recorren una distancia menor hasta las edificaciones, carreteras y otras estructuras. Por ese motivo, las comunidades ubicadas cerca del epicentro pueden percibir movimientos más fuertes y afrontar mayores riesgos de daños.

El especialista indicó que las áreas próximas a Tonosí y al resto de la zona sur de la península de Azuero quedaron expuestas a una mayor intensidad. La vibración también se sintió en la ciudad de Panamá y en otros puntos del país, aunque perdió fuerza a medida que aumentó la distancia respecto del lugar donde se produjo la ruptura.

El director de Geociencias señaló que las fallas son fracturas de la corteza terrestre que pueden acumular tensión durante largos períodos. Cuando esa tensión supera la resistencia de las rocas, se libera de forma súbita y genera ondas sísmicas.

De acuerdo con lo informado por La Estrella de Panamá, el Instituto de Geociencias había detectado 46 réplicas al momento de las declaraciones de Luque. Sin embargo, hasta las 3:18 de la tarde las autoridades ya reportaban 95 réplicas, según informó Telemetro.

Las primeras réplicas alcanzaron magnitudes de 6.2 y 6.5. Más tarde se registraron sismos de magnitud cinco y cuatro, mientras que los eventos más recientes se ubicaban entre magnitud tres y dos. Las réplicas son movimientos asociados al reajuste de la zona de falla después del terremoto principal.

Luque precisó que las alertas emitidas tras un evento de esta naturaleza no siempre implican un nuevo sismo. En algunos casos, los sistemas actualizan los datos de localización, profundidad o magnitud de un movimiento que ya había sido detectado. Esas revisiones forman parte del análisis técnico de las estaciones sismográficas.El historial de eventos telúricos en el territorio panameño registra precedentes de relevancia en los años 1882 y 1962./ (Telemetro Reporta)

Panamá se encuentra en una región de interacción entre las placas del Caribe, Cocos, Nazca y Sudamérica. Esa configuración geológica genera actividad sísmica en distintos sectores del país, con mecanismos que pueden variar entre fallas locales y procesos vinculados con el desplazamiento de placas en el Pacífico.

La zona de fractura de Panamá, ubicada frente a la costa pacífica, figura entre las estructuras que concentran actividad tectónica en la región. Los especialistas advierten que la localización de un epicentro no permite, por sí sola, establecer el mecanismo exacto de ruptura; para ello se requieren estudios posteriores de las señales y del desplazamiento de la falla.

El país cuenta con antecedentes de terremotos de relevancia, como el de 1882, asociado a un tsunami que afectó el archipiélago de San Blas, y el ocurrido en 1962 en la zona de fractura de Panamá. Estos episodios permiten analizar el comportamiento geológico del territorio, aunque no posibilitan anticipar con precisión la fecha, el lugar ni la magnitud de un próximo sismo.

Tras un terremoto de gran magnitud, las réplicas pueden extenderse durante días, semanas o más tiempo. Su frecuencia suele reducirse de forma gradual, aunque las autoridades y los organismos técnicos mantienen el monitoreo para evaluar la evolución de la secuencia.