APUNTE.COM.DO.- Algunas personas, al encontrarse con alguien conocido en la calle, miran hacia otro lado, bajan la cabeza o actúan como si no lo hubieran visto. El gesto puede causar sorpresa o molestia, sobre todo cuando existe una relación cercana.

Sin embargo, no siempre responde a desprecio o mala educación. Puede deberse a prisa, preocupación, incomodidad, temor a iniciar una conversación o deseo de evitar un encuentro difícil. En algunas personas, la ansiedad social también puede llevar a esquivar situaciones de interacción, aunque un gesto aislado no permite determinar la causa.

En los espacios públicos existe, además, una norma de discreción: las personas suelen reconocer brevemente la presencia de quienes pasan cerca, sin prolongar la mirada ni iniciar necesariamente una conversación. Los estudios sobre estos encuentros describen esa conducta como una forma de mantener la privacidad y la distancia social.

La situación cambia cuando se trata de alguien conocido. Si el encuentro ocurre de forma clara y la persona finge no reconocerlo, el silencio puede interpretarse como rechazo, aunque solo quienes participan conocen las razones reales.

Comentario de Ramiro Estrella, periodista y abogado, director ejecutivo de Apunte.com.do:
“Un saludo sencillo puede evitar malentendidos y demostrar consideración. Pero antes de juzgar a quien no responde, conviene recordar que quizá atraviesa una situación que desconocemos. La cortesía debe ir acompañada de comprensión”.