APUNTE.COM.DO.- El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció este jueves sanciones contra 17 buques y 17 compañías propietarias o gestoras de esos navíos por transportar petróleo, derivados y productos petroquímicos de Irán. La medida representa el más reciente capítulo de la presión económica que Washington mantiene sobre Teherán desde el inicio del conflicto.
El paquete fue presentado bajo la Operación Marginado Económico, un programa diseñado para interrumpir los fondos que Irán destina a la guerra, a la producción de misiles, a actividades cibernéticas y al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. De acuerdo con el Tesoro, la acción neutraliza la mayor parte de la flota fantasma que aún le queda al país.
Los documentos oficiales muestran una flota diversa. Los navíos ondulan banderas de Panamá, Comoras, Camerún, Vanuatu, Bahamas y Hong Kong, entre otras. Diez de las empresas propietarias están constituidas en las Islas Marshall, mientras que seis tienen sede en China o Hong Kong.
Solamente dos de las 17 embarcaciones, el TINA 5 y el SHENZHEN, aparecen con cargamentos de crudo. El resto transportaba gas licuado, nafta, metanol, fueloil o betún. El SHENZHEN, de pabellón camerunés, movilizó más de 3,5 millones de barriles de crudo iraní desde noviembre de 2025, y el STARWAY, de bandera panameña, más de 3 millones de barriles de nafta desde 2025. Los destinos señalados por el Tesoro se ubican en Asia meridional y oriental.
El departamento también retiró de su lista de sancionados a dos barcos, el HAKUNA MATATA y el PINOCCHIO. Ambas naves salieron de la flota fantasma y fueron vendidas a operadores no sancionados y afines a Estados Unidos. El Tesoro cita este caso como evidencia de que las sanciones pueden levantarse cuando cambia la conducta.
Un funcionario del Tesoro indicó que Irán conserva alrededor de 20 millones de barriles de crudo en buques fuera del bloqueo. Dado que el consumo mundial ronda los 100 millones de barriles diarios, ese remanente equivale a una quinta parte de la demanda global diaria.
Un segundo funcionario afirmó que Irán detuvo las operaciones de carga y descarga de petroleros debido al efecto combinado del bloqueo y las sanciones. Ambas son estimaciones del Gobierno estadounidense.
El bloqueo naval a los puertos iraníes tuvo una primera fase entre el 13 de abril y el 18 de junio. Según el Comando Central de Estados Unidos, en esos dos meses la Armada redirigió a más de 140 buques, inutilizó a nueve que no acataron la orden y permitió el paso de más de 50 naves con ayuda humanitaria.
El cerco se levantó con el memorando de entendimiento que Washington y Teherán firmaron a mediados de junio para poner fin a la guerra. El acuerdo se rompió en julio tras una escalada de ataques entre ambos países y en el Golfo, y el 14 de julio Estados Unidos restableció el bloqueo.
Cada parte responsabiliza a la otra de la ruptura. El viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, declaró ese día, según medios estatales iraníes, que Washington destruyó el memorando y que Irán queda sin compromisos, incluidos los relativos al estrecho de Ormuz. Washington, por su parte, acusa a Teherán de incumplirlo.
Michael Singh, director gerente del Washington Institute for Near East Policy, centro de análisis de política exterior con sede en Washington, señaló que el texto admitía interpretaciones opuestas. Su párrafo 5 prevé que Irán haga todo lo posible por garantizar el paso seguro de la navegación comercial, y Teherán entiende que controla el estrecho.
La Operación Marginado Económico (Economic Outcast, en el original inglés) fue anunciada el 24 de agosto por el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Entre abril y junio, el departamento había denominado Economic Fury a sus rondas de sanciones contra Irán. El Tesoro la presenta como un esfuerzo coordinado con la Unión Europea, el Reino Unido y socios del Golfo.
El departamento advirtió que cualquier entidad que facilite el lavado de dinero o la evasión de sanciones en nombre de Irán se expone a quedar excluida del sistema financiero estadounidense. El comunicado de este jueves reconoce que la red marítima es fluida, con buques que entran y salen, y promete vigilancia continua.
Tom Warrick, del Atlantic Council, centro de estudios de política internacional con sede en Washington, declaró a Alhurra que el impacto surge de combinar la presión naval con las sanciones. Las sanciones financieras, advirtió, no bastan por sí solas para anular la flota, porque Teherán podría reemplazar los barcos señalados.
Desde fines de julio, Estados Unidos recurre sobre todo a la presión económica y no a los ataques militares. Trump rechazó las últimas ofertas de Teherán, pero afirmó este jueves que las conversaciones son productivas y que su país no atacará Irán antes de las elecciones legislativas de noviembre.
El resultado dependerá de si Teherán logra reponer buques y compradores más rápido de lo que el Tesoro tarda en identificarlos, y de que la negociación con Washington dé frutos antes de que se agote el crudo que aún flota fuera del bloqueo.