APUNTE.COM.DO.- El arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, manifestó su inquietud por la desigualdad social y la ausencia de oportunidades que enfrentan los jóvenes en República Dominicana, señalando que estos son dos de los problemas que más inciden en la sociedad.
El religioso indicó que su condición de sacerdote le impide mantenerse al margen de las dificultades económicas y sociales que afectan a las comunidades.
“Me preocupa mucho la desigualdad y la falta de oportunidades con los jóvenes”, declaró Morel Diplán, quien agregó que sus recorridos por los barrios de la Arquidiócesis de Santo Domingo le han permitido conocer de primera mano las condiciones de vida de numerosas familias.
Durante una entrevista en el programa “Una Conversación con Laura Jáquez”, el prelado comparó el desarrollo urbanístico de algunas zonas de la capital con las carencias que existen en sectores populares, donde observa jóvenes con talento y aspiraciones de superación, pero con oportunidades limitadas.
“Hay una desigualdad muy marcada. Uno está aquí en el centro de la ciudad y tú miras como que estás en Estados Unidos, con los edificios y todo esto, pero más adelante tú vas a un barrio y miras otra realidad totalmente diferente”, expresó.
Frente a las críticas que pueden surgir por sus pronunciamientos sobre temas sociales, el arzobispo coadjutor reivindicó el derecho y el deber de la Iglesia de manifestar su preocupación por esas situaciones.
“Eso no es política, eso es una conciencia social. Y yo como sacerdote tengo una conciencia social que no puedo descuidar”, afirmó.
Morel Diplán explicó que prefiere conocer personalmente las condiciones de las comunidades en lugar de recibir información de terceros. Por eso visita barrios, dialoga con sacerdotes y residentes, y se interesa por el empleo, la economía familiar y las principales necesidades.
También contó que aprovecha sus encuentros con funcionarios públicos, incluido el presidente de la República, para transmitirles las inquietudes que recoge en sus visitas pastorales.
Considera que parte de su misión es ser portavoz de quienes no tienen oportunidades para hacer escuchar sus necesidades.
La conversación también permitió conocer el lado humano del religioso que se prepara para asumir plenamente la conducción de la Arquidiócesis de Santo Domingo.
Morel Diplán confesó que nunca aspiró a ser obispo ni arzobispo, y que su llegada a la capital ocurrió cuando apenas comenzaba a desarrollar sus proyectos pastorales en la diócesis de La Vega.
“Yo entré al seminario con el deseo, la intención de ser sacerdote, no de ser obispo ni de ser arzobispo”, manifestó.
Recordó que su designación como arzobispo coadjutor lo sorprendió por completo, sobre todo porque consideraba que había otros sacerdotes y obispos con más experiencia y preparación.
Su traslado también significó un cambio abrupto en su vida. Había ejercido durante aproximadamente siete años como obispo auxiliar de Santiago y comenzaba a establecerse en La Vega cuando recibió la noticia de su nuevo destino.
“Mi cabeza estaba totalmente confundida con tantas cosas. Allá, acá, tuve que dejar todo rápido”, relató.
El prelado reconoció que la dimensión de la Arquidiócesis de Santo Domingo, que describió como una jurisdicción con 153 parroquias, representa un desafío considerable.
Sin embargo, aseguró que asume sus responsabilidades con disposición y confianza en la misión encomendada por la Iglesia.
En un repaso por su historia personal, el arzobispo coadjutor recordó que nació en una familia humilde de Licey al Medio, en Santiago, donde creció junto a sus padres y un hermano.
Su padre se dedicaba al comercio y su madre a la costura y las labores domésticas. Desde pequeño participaba en las actividades de la Iglesia, influenciado por la formación religiosa de su familia.
A los 17 años decidió ingresar al seminario, una determinación que sorprendió profundamente a sus padres.
“Mi mamá se echó a llorar, mi papá también. Estábamos comiendo y la comida inmediatamente se acabó”, recordó.
Explicó que nunca había salido de su casa y que mantenía una relación muy estrecha con su familia, por lo que su decisión representaba un cambio importante.
Sin embargo, aseguró que jamás se arrepintió.
“Cuando tú descubres tu vocación, descubres la pasión y el amor de tu vida”, afirmó.
Después de su formación inicial en La Vega, estudió filosofía y teología en Santo Domingo. Fue ordenado sacerdote el 24 de junio del año 2000, junto a otros 24 jóvenes, durante las celebraciones del Gran Jubileo.
Su primera gran responsabilidad fue trabajar en la formación de seminaristas, experiencia que despertó su interés por la educación y el acompañamiento de jóvenes.
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista se produjo cuando Laura Jáquez le preguntó sobre su relación con los medios digitales y los contenidos que circulan en las plataformas sociales.
El arzobispo coadjutor aseguró que procura mantenerse informado de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como de las tendencias culturales y los contenidos que consumen los dominicanos.
Explicó que conocer lo que ocurre en el entretenimiento, la cultura y los medios digitales forma parte de su responsabilidad de comprender a la sociedad dominicana.
“Yo tengo que entender la realidad del pueblo dominicano, porque yo me meto a los barrios”, sostuvo.
Aunque reconoce la importancia de las plataformas digitales para acercarse a los jóvenes, Morel Diplán manifestó que prefiere mantener su privacidad y no administrar cuentas personales en las redes sociales.
No obstante, aclaró que la Iglesia no rechaza esos medios de comunicación.