APUNTE.COM.DO.- Santo Domingo.– El ingeniero estructural y docente del Área de Ingenierías del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), Norberto Rojas, afirmó que “la diferencia entre una tragedia y una situación manejable ante un terremoto va a depender de si hacemos la tarea o no”. Cultura de prevención puede reducir los daños por terremotos

Rojas señaló que, aunque los terremotos no avisan cuándo ocurrirán, las consecuencias sobre las edificaciones y comunidades pueden reducirse si existe una cultura de prevención y se evalúa a tiempo la vulnerabilidad de las estructuras. Sus declaraciones surgen al hacer una retrospectiva de los recientes sismos registrados en el territorio y el riesgo que representan para las infraestructuras.

El especialista explicó que, dependiendo del nivel de aceleración, los terremotos pueden provocar grietas en viviendas y otras estructuras, así como el colapso masivo de ciudades enteras, tsunamis gigantescos y muertes en minutos.

Rojas puso de relieve que, previo a que sucedan esas eventualidades, la tarea implica evaluar las estructuras existentes y adecuarlas sobre la base de normativas de construcción.

“La discusión no debe limitarse a determinar dónde estuvo el epicentro, sino a evaluar qué tan preparadas están las edificaciones para resistir los efectos de un evento de mayor magnitud”, refirió.

Desde el punto de vista de la ingeniería estructural, la ubicación del epicentro es relevante porque, en términos generales, mientras más cerca se encuentre una edificación del punto donde se origina un sismo, mayores pueden ser los efectos.

Rojas afirma que las ondas sísmicas se propagan y van perdiendo energía a medida que se alejan del epicentro, aunque las características del terreno pueden modificar ese comportamiento y provocar una amplificación de las ondas.

Destacó que la situación adquiere especial interés en el país debido a que la isla tiene diferentes sistemas de fallas. De ahí que los sismos en distintas zonas del territorio no deben interpretarse únicamente a partir de la ubicación de una falla principal.

Consideró oportuno conocer las condiciones de las edificaciones ya existentes y determinar si necesitan ser reforzadas; prestar atención a las escuelas, hospitales, iglesias y otros espacios que concentran gran cantidad de personas, porque la evaluación permite identificar problemas antes de que ocurra un sismo.

La responsabilidad de los sismos no recae sólo en el Estado; reducir los riesgos plantea un desafío en las zonas donde predominan construcciones informales y condiciones de hacinamiento. Al margen de los planes de ordenamiento territorial, Rojas insiste en que las familias igual jueguen su rol preventivo.

Rojas plantea que las familias adopten medidas básicas para responder ante los imprevistos, como evaluar las viviendas, preparar mochila de emergencia y establecer plan evacuación y reencuentro.