APUNTE.COM.DO.- La embajada de Estados Unidos en Rusia emitió este martes una alerta a los ciudadanos estadounidenses que se encuentren en la región siberiana de Irkutsk para que acaten las instrucciones de las autoridades sanitarias locales, se mantengan alejados de los centros afectados y busquen atención médica inmediata si presentan fiebre o síntomas respiratorios. El aviso se produce en medio de la sospecha de un caso de peste neumónica relacionado con la muerte de una empleada de un instituto antipeste.

Ese mismo día, el presidente Donald Trump anunció que conversará "muy pronto" con su homólogo ruso, Vladimir Putin, sobre el caso. Ante periodistas en la Casa Blanca, señaló que Washington sostiene "conversaciones muy profundas" y que "probablemente mañana" podrá ofrecer más información.

Moscú, por el momento, no confirma que se trate de peste. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a Newsweek que las autoridades rusas le comunicaron que no se registró ningún caso de esa enfermedad en Irkutsk, aunque la causa oficial del fallecimiento seguía sin confirmarse el martes.

La representación diplomática, en cambio, adoptó una postura cautelosa. A través de su cuenta en X, el Departamento de Estado difundió el texto del mensaje: "La embajada de Estados Unidos conoce informes de prensa de la región de Irkutsk sobre una sospecha de peste neumónica que causó la muerte de una persona y sobre medidas de cuarentena y cierres de hospitales en Irkutsk. Seguimos de cerca la situación".

El comunicado completo incluye otras directrices. Recomienda vigilar la salud durante catorce días a quienes hayan viajado a una zona afectada, consultar al seguro de viaje sobre una posible evacuación médica y contar con un plan de salida de emergencia que no dependa del Gobierno estadounidense.

Todo esto se suma a la alerta de nivel 4, "No viajar", que continúa vigente y que insta a los estadounidenses en Rusia a abandonar el país de inmediato. La embajada recordó que su capacidad de asistencia es limitada, especialmente fuera de Moscú, y que su personal podría enfrentar restricciones adicionales de viaje por motivos sanitarios y de seguridad. La alerta se basa en riesgos de terrorismo, detención injusta y otras amenazas de seguridad, no en el caso de Irkutsk.

La OMS detectó el 2 de octubre informes sobre la muerte y el 3 solicitó detalles a Rusia. Moscú respondió el martes que la enfermedad de la mujer se presentó como una infección viral respiratoria aguda común y que los análisis no encontraron patógenos peligrosos entre sus contactos. El organismo estima el riesgo como "moderado a bajo" para Irkutsk, bajo para Rusia y muy bajo para Europa.

La fallecida es Daria Shipilova, de 28 años, técnica de laboratorio del Instituto de Investigación Antipeste de Siberia y el Lejano Oriente. Rospotrebnadzor, el organismo ruso de vigilancia sanitaria, afirmó que las pruebas no hallaron en su cuerpo microorganismos relacionados con su trabajo. Sin confirmación oficial, circula en Rusia la versión de que enfermó tras romper el 25 de septiembre un tubo con Yersinia pestis, la bacteria de la peste.

Esa falta de precisiones genera dudas entre especialistas. Kevin Esvelt, profesor asociado del MIT Media Lab, laboratorio de investigación tecnológica del Instituto Tecnológico de Massachusetts, escribió en X: "La razón obvia para cerrar hospitales y desplegar agentes del FSB y personal con trajes de protección, como Rusia habría hecho, es contener un agente biológico potencialmente transmisible antes de que se propague. La pregunta es por qué no le dicen al mundo cuál". FSB son las siglas del Servicio Federal de Seguridad ruso. Ni la OMS ni la embajada confirmaron esos despliegues, y no hay pruebas públicas de que el caso se relacione con un arma biológica.

El episodio ocurre en un país que no registraba un caso humano de peste desde 2016, cuando un niño de diez años enfermó en la república de Altái tras despiezar una marmota. El instituto de Irkutsk es heredero de la red que la Unión Soviética creó para vigilar los focos naturales de la enfermedad. Según Amesh Adalja, investigador del Centro Johns Hopkins para la Seguridad Sanitaria, organismo estadounidense dedicado al análisis de amenazas sanitarias globales, algunos de esos centros participaron en el programa soviético de armas biológicas ofensivas.

La llamada con Putin llega además con otro asunto pendiente. La Casa Blanca tiene hasta el 18 de octubre para decidir qué entidades rusas sancionar, si decide hacerlo, bajo la ley Lindsey O. Graham de Sanciones a Rusia e Irán, que Trump promulgó el 18 de septiembre. Entre el informe que el presidente adelantó para el miércoles 7 de octubre y ese plazo, la conversación mostrará cuánta información está dispuesto a compartir Moscú sobre un caso que hasta ahora solo cuenta con explicaciones parciales.