APUNTE.COM.DO.- Ronaldo Caiado, ex gobernador de Goiás y candidato presidencial que finalizó en quinto lugar en la primera vuelta electoral de Brasil, anunció este martes su respaldo a Flávio Bolsonaro para el balotaje del 25 de octubre frente a Luiz Inácio Lula da Silva. El acuerdo incorpora a la campaña del senador el apoyo de un dirigente conservador con fuerte influencia en la región centro-oeste del país y estrechos vínculos con el sector agropecuario brasileño.
El anuncio tuvo lugar en Goiânia, capital de Goiás, durante un acto político en el que participaron el gobernador reelecto Daniel Vilela, alcaldes, legisladores y dirigentes alineados con Caiado. Flávio se trasladó a la ciudad para oficializar la alianza, acompañado por Tarcísio de Freitas, gobernador de San Pablo y una de las principales figuras de la derecha brasileña.
Caiado reunió cerca de 2,6 millones de votos, lo que representa el 2,18 % de los sufragios válidos, y quedó por detrás de Lula, Flávio, Augusto Cury y Renan Santos. Aunque su porcentaje es reducido en comparación con el de los dos finalistas, su adhesión cobra relevancia por la capacidad política que conserva en Goiás y por la posibilidad de movilizar a dirigentes y votantes de su espacio.
"Puede contar con nuestro apoyo, estamos a su disposición para entrar donde sea en nuestro país y decir que el Estado brasileño no se inclina ante el crimen y la corrupción", declaró Caiado durante el acto, al explicar su decisión de acompañar al candidato del Partido Liberal (PL).
El ex gobernador presentó además su respaldo como una continuidad de la postura que mantuvo a lo largo de su carrera política. "Yo voy a estar ayudando a Brasil. Estoy aquí para hacer lo que manda mi coherencia en la vida, que es poder derrotar al PT", afirmó.
La definición implica un giro respecto de la campaña que Caiado desarrolló en los meses previos. El ex gobernador había cuestionado públicamente a Flávio y, en septiembre, lo calificó de "mentiroso" y sostuvo que "no tiene compromiso con la verdad". En ese momento, ambos competían por el liderazgo del electorado de derecha y Caiado evitaba inicialmente convertir al hijo de Jair Bolsonaro en uno de sus principales blancos.
Esa estrategia cambió durante la campaña y las críticas se intensificaron tras la incorporación de Marcos Carvalho al equipo de Caiado. Carvalho había trabajado anteriormente junto a Flávio y pasó a participar en la estrategia electoral del ex gobernador. El cambio provocó además la salida del publicista Paulo Vasconcelos, que se oponía a convertir al candidato del PL en un objetivo central de los ataques.
Dos días después de los comicios, sin embargo, Caiado decidió cerrar filas con quien había cuestionado durante la campaña. Su determinación también se produjo luego de una conversación telefónica con Flávio, en la que ambos trataron las condiciones del respaldo para la segunda vuelta.
El Partido Social Democrático (PSD), agrupación que postuló a Caiado como candidato presidencial, no adoptó una posición nacional en favor de ninguno de los dos finalistas. La conducción del partido dejó libertad a sus integrantes para decidir a quién apoyar en el balotaje.
La adhesión se suma al respaldo anunciado el lunes por Romeu Zema, gobernador de Minas Gerais y sexto candidato más votado en la primera vuelta. Flávio busca así ampliar su coalición más allá del núcleo tradicional del bolsonarismo y atraer a sectores que participaron de otras candidaturas de derecha.
El resultado del domingo dejó al senador con alrededor del 47 % de los votos válidos frente a cerca del 45 % de Lula. Ninguno alcanzó la mayoría necesaria para ganar en la primera etapa, por lo que ambos volverán a enfrentarse el 25 de octubre.
El escenario también estará condicionado por la composición del próximo Congreso. El PL logró aumentar de manera sustancial su representación en el Senado y tendrá más de un tercio de las bancas a partir de 2027.
La campaña de Lula prepara una nueva estrategia para las tres semanas restantes. El oficialismo pretende ampliar su llegada a los votantes que quedaron fuera de los dos principales bloques y concentrar recursos en los estados donde la diferencia entre ambos candidatos sea más estrecha.
La segunda vuelta plantea así una disputa más concentrada que la primera: Flávio intenta transformar su ventaja inicial y los respaldos que está acumulando en una mayoría suficiente, mientras Lula busca atraer a los electores de los candidatos eliminados y retener el apoyo de quienes votaron por él en la primera ronda.