APUNTE.COM.DO.- Enmanuel García Batista, conocido en la música popular como El Rubio del Acordeón, sostiene que la fe y una serie de sueños y revelaciones marcaron su camino en el merengue típico, incluso antes de que supiera tocar el instrumento que hoy define su carrera. El joven músico interpreta esas experiencias como señales de que el género ocuparía un lugar central en su vida.

Durante una conversación en el podcast “El Cuartico”, de Listín Diario, recordó que se vio en un sueño “tocando en una fiesta, todo el mundo bailando y yo tocando acordeón cuando yo no sabía nada” de lo que le deparaba el futuro. “Yo tuve muchas revelaciones, muchos sueños”, expresó al referirse a las vivencias que fortalecieron su convicción de dedicarse a la música.

En el mismo espacio, El Rubio compartió en primicia un aspecto personal: es padre de un niño de apenas siete meses. La llegada de su hijo, según dijo, representa una de sus principales bendiciones y una nueva motivación, junto a su esposa y su familia. Recordó que a los 19 años empezó a estudiar el instrumento y que con el acordeón que le obsequió su padre inició un proceso que transformaría su vida.

Su historia está ligada a sus orígenes rurales. Nacido en Yásica, Puerto Plata, y criado parte de su infancia junto a sus abuelos, rememoró el trabajo en el campo como una etapa clave de su formación. Antes de inclinarse por el típico también incursionó en la música urbana, pero el acordeón lo condujo por otro rumbo, del que ahora recoge buenos resultados con temas populares como “Mariela” (“El abogado”), “Chanflin” (Pa`la villa con un primo”), “Los cabareces”, “Siento que te quiero”, “Las Indias de Baní”, “El chismoso” y “Una noche” (junto al Blachy).El Rubio del Acordeón junto a las periodistas Yerlendy Abad, Nicole Collado y Yeilín Peña durante la plática en el podcast “El Cuartico”.

Hoy, con una trayectoria que incluye presentaciones en escenarios como el Estadio Olímpico Félix Sánchez y Citi Field, además de giras internacionales, considera que el crecimiento del merengue típico entre los jóvenes confirma que el género vive un momento distinto. No obstante, entiende que persiste una brecha frente a la bachata en cuanto a alcance internacional. “El típico está aquí y el dembow está un poquito atrás”, comentó al comparar el momento actual de los principales géneros dominicanos y señalar que la bachata ha logrado una mayor presencia fuera del país.

Para él, uno de los grandes retos del típico es que quienes escuchan su música en el extranjero también puedan identificar a sus intérpretes y reconocer sus rostros. Reveló que tiene pendiente desde hace casi un año el lanzamiento de una canción con Ebenezer Guerra ya grabada, un tema romántico que describe como encaminado y cuyo estreno quedará en manos del equipo de Ebenezer. El músico ya ha llevado su propuesta a escenarios de Puerto Rico, pero considera que la internacionalización exige algo más que conseguir presentaciones fuera de República Dominicana. “Que un típico suene en Japón y sepan quién es, eso es lo difícil”, explicó.

Otro de los cambios que observa se relaciona con la forma de hacer negocios dentro del género. A su juicio, los músicos de típico han comenzado a comprender que la carrera artística no se limita a tocar fiestas, sino que también implica invertir en videos, redes sociales y promoción. En ese proceso, opina que las nuevas generaciones cuentan con herramientas que sus antecesores no tuvieron.

El Rubio también defiende que el crecimiento de un exponente beneficia al resto del movimiento. Entiende que el éxito de un músico puede abrir espacio para otros y que la aparición de nuevas figuras no debe percibirse como una amenaza. Por eso ha procurado colaborar con artistas jóvenes y mantener las puertas abiertas a nuevas propuestas. Aunque reconoce el impacto de sus logros profesionales, asegura que sus mayores satisfacciones están vinculadas con su familia y con la posibilidad de ayudar económicamente a sus seres queridos. Su proyecto de vida contempla dedicarse solo al campo, donde mantiene inversiones y animales y donde imagina su retiro.

Con una agenda cargada que, según indicó, se mantiene ocupada durante varios meses, El Rubio sostiene que el auge actual del merengue típico debe aprovecharse para consolidar el género y evitar que se convierta en una moda pasajera. Para él, la música ha formado parte de un proceso en el que la fe ha tenido un papel central. Su mensaje para los jóvenes que buscan abrirse camino en la música nace de esa misma experiencia. “Luchen por sus sueños y, lo primordial, confíen en papá Dios, que he aquí un campesino que se levantaba todos los días a trabajar en la finca, miren donde está, ustedes también lo pueden lograr”, aconsejó.