APUNTE.COM.DO.- Mohsen Paknejad renunció este domingo como ministro de Petróleo de Irán. El presidente Masoud Pezeshkian designó en su lugar, con carácter interino, a Hamid Bovard, quien se desempeñaba como director ejecutivo de la Compañía Nacional Iraní de Petróleo (NIOC).

El cambio se produce siete meses después del comienzo de la guerra con Estados Unidos e Israel y en un contexto en el que las ventas externas de crudo iraní están bloqueadas por la armada estadounidense.

La oficina presidencial confirmó la sustitución mediante un comunicado difundido por la televisión estatal. Mehdi Tabatabaei, responsable de comunicación de la Presidencia, señaló en esa cadena que Paknejad había presentado su renuncia tiempo atrás por motivos personales. Pezeshkian la había rechazado en ese momento y la aceptó ahora porque el ministro insistió. La agencia Mehr, por su parte, informó de que no se había given ninguna razón y precisó que el decreto de nombramiento invoca el artículo 135 de la Constitución.

Paknejad ocupaba el cargo desde agosto de 2024, cuando sucedió a Javad Owji, ministro durante el Gobierno de Ebrahim Raisi. Bovard, su reemplazo, proviene de la propia industria estatal. La elección de un directivo interno apunta a preservar la continuidad operativa, aunque el nombramiento es provisional. No hay datos públicos sobre si Pezeshkian propondrá un titular definitivo al Parlamento, que es quien debe aprobar a los ministros.

El conflicto se remonta a finales de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán. Teherán respondió con el cierre de hecho del estrecho de Ormuz, por el que circulaba un 20% del petróleo y del gas natural licuado del mundo, y con disparos contra buques que, según acusa, cruzaban sin autorización.ARCHIVO - Una gaviota sobrevuela a un niño en bicicleta en una playa frente a buques comerciales anclados en el estrecho de Ormuz, en Bandar Abbas, Irán, el 7 de septiembre de 2026. (AP Foto/Vahid Salemi, archivo)

Tras el fracaso de las conversaciones de Islamabad, Washington decretó el 13 de abril un bloqueo de los puertos iraníes. De acuerdo con el Servicio de Investigación del Congreso estadounidense, un alto el fuego había suspendido el 7 de abril las operaciones militares de gran escala, pero Irán seguía intentando controlar el paso. El bloqueo se levantó el 18 de junio, tras un memorando de entendimiento mediado por Pakistán, y se restableció a mediados de julio, después de nuevos choques en el estrecho, según el International Crisis Group.

El impacto económico es considerable. Irán exporta alrededor del 90% de su crudo desde la isla de Kharg, con destino al estrecho de Ormuz de abril. Un reportaje del Wall Street Journal del 7 de septiembre indicaba que el bloqueo había frenado las nuevas exportaciones desde el Golfo Pérsico. El país dependía entonces de reservas flotantes que se agotaban.

El 3 de octubre la inflación iraní ronda el 90%. Teherán aún abastece a algunas refinerías chinas con crudo almacenado previamente en Asia. Datos de seguimiento de buques recopilados indican que las exportaciones saudíes subieron a unos 6,1 millones de barriles diarios en septiembre, desde 3,4 millones en agosto. Es decir, el flujo por Ormuz se recupera pese a los ataques iraníes, y Teherán pierde parte de su capacidad de presión sobre el mercado.

Antes de conocerse su salida, la prensa estatal citaba a Paknejad asegurando que los ingresos del petróleo ya vendido seguían llegando. Esa afirmación solo es sostenible mientras queden existencias en el mar o en el extranjero. Nada indica que el relevo vaya a alterar esa realidad: las condiciones de venta no las fija el ministerio, sino la evolución del bloqueo y de la negociación con Washington, que según informaciones recientes sigue estancada.

La dimisión de un ministro clave no constituye por sí sola un cambio de rumbo. Pero llega cuando Irán se queda sin reservas flotantes y Washington refuerza su despliegue en la región, de modo que el nuevo responsable de Petróleo gestionará un sector sin ingresos nuevos y sin un horizonte de negociación claro.