APUNTE.COM.DO.- Bulgaria recuperó este sábado los restos atribuidos al zar Samuel, que gobernó el Primer Imperio Búlgaro entre 997 y 1014, luego de que Grecia los entregara en una ceremonia que puso fin a décadas de negociaciones y quedó vinculada a la devolución de reliquias eclesiásticas griegas que permanecían en Sofía desde la Primera Guerra Mundial.
Los restos del soberano fueron trasladados desde Salónica hasta la capital búlgara en un avión militar. Una guardia de honor los acompañó hasta la aeronave y, al cruzar la frontera, cazas MiG-29 y F-16 de la Fuerza Aérea de Bulgaria escoltaron la nave durante su ingreso al espacio aéreo nacional.
El féretro aterrizó en el aeropuerto Vasil Levski y luego recorrió las calles de Sofía sobre un vehículo militar descubierto. Seis soldados con uniforme de combate lo custodiaron durante el trayecto, junto con efectivos de la policía motorizada. Miles de personas se concentraron en la plaza Knyaz Alexander I, donde estuvieron presentes autoridades nacionales, dirigentes de distintas fuerzas políticas y antiguos primeros ministros, entre ellos Simeón de Sajonia-Coburgo-Gotha.
La ceremonia incluyó el himno nacional y 21 salvas de artillería. Después, una procesión llevó los restos hasta la basílica de Santa Sofía, templo del siglo VI que dio nombre a la ciudad. Allí fueron depositados en un sarcófago de mármol blanco de 2,3 metros de largo, fabricado para la ocasión. Funcionarios eclesiásticos señalaron que Samuel fue bautizado en esa iglesia.
El patriarca búlgaro Daniil, jefe de la Iglesia ortodoxa búlgara, pronunció una oración frente al sarcófago y declaró: “Más de un milenio después de su vida y de su hazaña histórica, el zar Samuel regresa a su pueblo para permanecer para siempre en Bulgaria”.
La entrega se formalizó en un acto celebrado en el Museo de Cultura Bizantina de Salónica, donde los restos habían permanecido durante décadas. El presidente búlgaro, Rumen Radev, y el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, asistieron a la firma de los protocolos de entrega y recepción, acordados por ambos países tras años de contactos entre sus ministerios de Cultura.
“Si en el pasado el zar Samuel nos dividió, hoy nos une”, afirmó Radev durante la ceremonia. El mandatario también sostuvo que la devolución reforzaría la cooperación bilateral. En Sofía, vinculó el acto con la convivencia europea: “Hoy los europeos estamos aprendiendo a leer la historia con el deseo de pertenecer no solo a nuestra patria, sino también a la cultura que nos une en todo el continente europeo”.
Radev agregó que Europa debía “trabajar por la paz como el bien supremo”, en alusión a la rivalidad que enfrentó durante siglos a los dos Estados vecinos. Mitsotakis, por su parte, indicó que los vínculos entre Atenas y Sofía atraviesan su mejor momento y presentó el acuerdo como una muestra de cooperación en torno al patrimonio cultural.
La devolución de los restos forma parte de un intercambio. Bulgaria entregó a Grecia 48 objetos eclesiásticos procedentes de monasterios del norte griego, que tropas búlgaras retiraron en 1917, durante la Primera Guerra Mundial. Las piezas permanecieron más de un siglo en Bulgaria, bajo custodia o exhibidas en el Museo Nacional de Historia de Sofía.
Los restos atribuidos a Samuel fueron encontrados en 1965 por el arqueólogo griego Nikolaos Moutsopoulos en la basílica de San Aquiles, ubicada en el Pequeño Lago de Prespa, una zona cercana a las fronteras de Albania, Grecia y Macedonia del Norte. El arqueólogo halló cuatro sarcófagos junto con material antropológico. Desde entonces, las reliquias permanecieron en Salónica.
Samuel ocupó un lugar central en la resistencia búlgara frente al Imperio bizantino a finales del siglo X y comienzos del XI. Junto con sus hermanos, i