APUNTE.COM.DO.- Un alto funcionario del gobierno de Claudia Sheinbaum confirmó a Infobae, en estricto off the record, lo que en las oficinas administrativas del país se admite en voz baja: México está superpoblado de espías rusos. La fuente advirtió que no todos los integrantes del aparato estatal están igualmente interesados en combatir esa irregularidad con la intensidad requerida.

El Kremlin recurre a tres variantes para infiltrar miembros del Servicio de Inteligencia Exterior (SVR) o de la Dirección Principal de Inteligencia (GRU, de raíz militar) en México: la falta de controles, la corrupción y la enorme ola migratoria rusa que se expandió por el mundo tras el inicio de la invasión a Ucrania el 24 de febrero de 2022.

La principal cobertura de esos agentes proviene del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, comandado por Sergéi Lavrov desde hace 22 años. La cancillería rusa entrega documentos diplomáticos a los espías de Vladimir Putin para que ingresen con apariencia oficial y cuenten con inmunidad. Sin embargo, tanto el SVR como el GRU han desarrollado en los últimos años otra modalidad: enviar a sus hombres a territorio mexicano como empresarios. Decenas de hombres de negocios rusos ingresaron a México con la tarea principal de recopilar información y, de manera marginal, cerrar algún negocio. Dos pantallas para una misma misión: desplegar agentes por todos los estados mexicanos.

Esa segunda capa de protección y camuflaje es la que llamó la atención del oficial de rango del gabinete de Sheinbaum consultado por teléfono por Infobae. «Es novedosa y dificulta el trabajo. Porque además tienen mucha lana (dinero) y con eso logran moverse muy cómodos», resumió el informante. «En algunos lugares, como en Cancún, son tantos los rusos que llegaron relativamente hace poco tiempo que es difícil seguir el rastro de quién está detrás de quién», se excusó.

El periodista Daniel Iriarte, de El Confidencial, también alertó en un artículo sobre la presencia de espías rusos en Quintana Roo. «Algunos de sus residentes llevan muchos años aquí, mientras que otros llegaron con el éxodo de ciudadanos rusos a raíz de la movilización decretada por el Kremlin para la guerra en Ucrania en 2022. Y entre ellos, sin duda, los hay que trabajan para los servicios secretos rusos, informando sobre sus compatriotas o llevando a cabo operaciones de espionaje», señaló Iriarte.

La información había sido aportada en un informe publicado en mayo por el Center for the Study of Democracy, desmentido oportunamente por el gobierno mexicano. En su investigación «Alianzas en la sombra», el think tank búlgaro destacó las redes de espionaje que se asentaron en México.

«Rusia podría haber utilizado el destino turístico de Cancún como un centro clave para la migración rusa y, posiblemente, la infiltración en la región», advierte el documento, que precisa: «Entre enero de 2022 y abril de 2024, más de 166.000 ciudadanos rusos ingresaron a México, y al menos 73.000 de ellos cruzaron posteriormente de manera ilegal hacia Estados Unidos. Algunas investigaciones revelaron que al menos 13 agentes identificados del GRU se infiltraron en estos flujos migratorios, a menudo viajando por la ruta Moscú–Estambul–Cancún». Muchos de esos rusos intentan cruzar la frontera entre México y Estados Unidos mediante operaciones de contrabando de personas organizadas a través de Telegram, la plataforma de mensajería rusa similar a WhatsApp.

Las sospechas por la presencia de agentes rusos infiltrados en México se remontan a meses atrás, cuando la propia Sheinbaum intentó desmentir públicamente las versiones. En julio pasado, la presidenta mexicana pidió al Ministerio de Relaciones Exteriores analizar si era posible dar a conocer las identidades del personal diplomático ruso para intentar despejar dudas. Esa maniobra no prosperó, como era de esperar.

La operación de espionaje no fue aislada ni única. Los cerebros del Kremlin también impulsaron una gran campaña en los medios para unificar una narrativa e influir sobre la población y el gobierno, según un informe del Center for the Study of Democracy. Para ello utilizaron RT, el canal de propaganda de Moscú que instala fake news en todo el planeta y que recién fue objetivo serio de las autoridades europeas, asiáticas y norteamericanas tras la invasión a Ucrania.

«RT en Español se ha convertido en uno de los medios de comunicación extranjeros más influyentes en México. Con más de 6 millones de suscriptores en YouTube, su contenido se mantiene constantemente entre las tendencias de las audiencias mexicanas, a menudo superando a los proveedores locales de noticias en interacción», dice la investigación. Y añade: «Simultáneamente, RT en Español amplió su presencia física. En octubre de 2023, RT comenzó a emitir segmentos de noticias en las estaciones del Metrobús de Ciudad de México, incluidas pantallas de video con actualizaciones de noticias en tiempo real y códigos QR que dirigían a los espectadores al contenido de RT en línea». Esa presencia, cuando el mundo «apagaba» RT por sus campañas maliciosas, fue «respaldada por el gobierno local de Martí Batres, estrechamente alineado con la presidenta Claudia Sheinbaum y el partido Morena, sirvió como vehículo para los mensajes del Kremlin en uno de los espacios públicos más concurridos de México», de acuerdo con los investigadores Martin Vladimirov, Sara Gálvez y Brendon Zhan de ese think tank.

Dolia Estévez, citada por Iriarte, es contundente en una de sus definiciones: «Yo sostengo que México es el centro de operaciones del espionaje ruso en América Latina».