APUNTE.COM.DO.- Un estudio de Latinobarómetro, que cumple 30 años monitoreando la región, revela que el respaldo a la democracia en América Latina se sitúa en 52% en 2026, una cifra que se mantiene estable respecto de 2024, cuando la región recuperó cuatro puntos porcentuales tras el piso histórico de entre 48% y 49% registrado entre 2018 y 2023.
El informe se basa en 19.207 entrevistas cara a cara realizadas en 17 países entre el 7 de mayo y el 17 de junio de 2026, y documenta una región donde la adhesión al sistema democrático convive con un rechazo creciente hacia el desempeño del Estado.
La investigación identifica siete alternancias electorales entre 2024 y 2026 —Panamá, Uruguay, Bolivia, Chile, Honduras, Perú y Colombia— que modificaron el mapa político regional en menos de dos años. Según el documento, 11 de los 18 países de la región pasaron a ser gobernados por la derecha en ese período, mientras la izquierda solo ganó en Uruguay y gobierna en cuatro países en total.
El respaldo a la democracia varía de manera considerable según el país. Argentina encabeza la lista con 73% de apoyo, seguida por Uruguay (64%), Costa Rica y Chile (63% cada uno). Venezuela también registra 63%, un dato que el informe califica de paradójico dado que ese país vive bajo una dictadura.
En el extremo opuesto se ubica Guatemala, con apenas 35% de apoyo a la democracia, seguida por Brasil (41%), Honduras (42%) y Ecuador (43%). El documento señala que estos países registran veinte puntos porcentuales menos que los primeros de la lista, lo que lleva a cuestionar la pertinencia de hablar de “la democracia en América Latina” como un fenómeno homogéneo.
El informe destaca además que los países donde la izquierda fue reemplazada por la extrema derecha en 2026 registraron los mayores incrementos: en Colombia el apoyo a la democracia subió 10 puntos porcentuales, en Perú 9, en Honduras 6 y en Chile 2. Son los pueblos de la región, en palabras del documento, los que “han aprendido a utilizar” la alternancia en el poder como “el instrumento de la democracia” para deshacerse de gobernantes que no cumplieron sus promesas.
Uno de los hallazgos centrales del informe es el deterioro sostenido en la percepción sobre el desempeño estatal. En 2026, solo un 26% de los latinoamericanos considera que el Estado ha hecho “mucho o algo” por ellos, frente a un 73% que sostiene lo contrario. La brecha se amplió 10 puntos porcentuales respecto de 2011, cuando el porcentaje de insatisfechos era de 63%.
El documento vincula directamente este deterioro con el declive del respaldo democrático registrado desde la década de 2010. El Salvador es el país donde más ciudadanos perciben que el Estado ha actuado en su favor, con 52%, mientras que Panamá y Guatemala comparten el último lugar con apenas 14%.
Solo dos países mejoraron esta percepción entre 2011 y 2026: El Salvador, que pasó de 40% a 52%, y Chile, de 29% a 39%. En contraste, Uruguay perdió 20 puntos y Panamá, 36 puntos porcentuales en el mismo período, justamente los dos países donde el apoyo a la democracia cayó tras la última alternancia.
La insatisfacción se replica en los servicios públicos concretos. La satisfacción con la educación pública cayó de 55% en 2011 a 40% en 2026. Los hospitales públicos pasaron de 46% de satisfacción en 2009 a 28% en 2026, mientras el sistema judicial se desplomó de 33% a 22% en el mismo lapso. La policía fue la institución que menos retrocedió, de 35% a 30%.
El informe mide también cuán indispensables consideran los ciudadanos a los pilares institucionales de la democracia. Las elecciones son el elemento con mayor legitimidad: un 74% de los latinoamericanos sostiene que sin ellas no puede haber democracia, muy por encima de los partidos políticos (55%), el parlamento (59%) y la oposición.
Los partidos políticos sufrieron la mayor caída de legitimidad entre 2013 y 2023, cuando pasaron de 58% a 44% de ciudadanos que los consideraban indispensables, con una recuperación posterior a 50% en 2024 y 55% en 2026. En materia de confianza institucional, el panorama es aún más crítico: todas las instituciones medidas, con excepción de la Iglesia (63%), registran una confianza inferior al 50%. Los partidos políticos ocupan el último lugar, con apenas 15% de confianza ciudadana.
La desconfianza en el sistema de partidos tiene su correlato en la representación parlamentaria. En 2015, un 70% de los latinoamericanos declaraba no sentirse representado por el parlamento; en 2026 esa cifra trepó a 76%. El país donde mejor se percibe esta representación es El Salvador, que de todos modos no supera el 35%.
El informe subraya que las acusaciones y condenas por corrupción dejaron de ser un obstáculo para acceder a la presidencia en varios países de la región. Los casos de Panamá, Perú y Honduras ejemplifican este fenómeno, según el documento.