APUNTE.COM.DO.- La tasa de secuestros sigue creciendo en Haití, donde las pandillas concentran cada vez más sus ataques en personas de alto perfil y ejecutan secuestros masivos, en medio de los esfuerzos del país por celebrar unas elecciones presidenciales largamente postergadas.

Al menos 81 personas fueron reportadas como secuestradas solo entre abril y junio, lo que representa un aumento del 42% en comparación con el primer trimestre del año, de acuerdo con estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas.

Entre los secuestrados se encuentra James Boyard, inspector general de la policía y jefe de gabinete del Ministerio de Defensa de Haití. En junio fue plagiado a plena luz del día en Bourdon, un barrio de Puerto Príncipe considerado relativamente seguro. Hasta ahora no ha sido liberado.

También fueron secuestrados el reconocido abogado Caleb Jean-Baptiste y Stéphanie Paultre, directora general de la Oficina Nacional de Colaboración en Educación (ONAPE, por sus siglas en francés) de Haití, según reportes de medios locales.

Estos casos ocurren mientras Haití se alista para celebrar elecciones generales por primera vez en más de una década. El país carece de presidente desde el asesinato de Jovenel Moïse en su residencia privada en julio de 2021, y la violencia no ha dejado de incrementarse desde entonces.

“Las elecciones actúan como aceleradores”, afirmó Romain Le Cour Grandmaison, director del Observatorio en Haití y el Caribe de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional. “Cada uno de estos casos atrae la atención internacional y ejerce presión sobre cada actor político en Haití. Revela las grietas, los fallos y la incapacidad del Estado para proteger incluso a los suyos”.

La mayoría de los haitianos no denuncia el secuestro de sus familiares por temor a represalias, a que les exijan un rescate mayor o a interferir en negociaciones que ya están en curso con los secuestradores.

No obstante, en una iniciativa poco frecuente, el abogado haitiano Dorime Boulos convocó a mediados de septiembre una conferencia de prensa para anunciar una colecta de fondos destinada a lograr la liberación de Jean-Baptiste. “No tenemos la cantidad que piden”, declaró, aunque evitó revelar el monto del rescate exigido.

Boulos hizo un llamado al diálogo y denunció la espiral de crisis que vive Haití. “Estamos condenados a vivir aquí”, añadió. “No tenemos otra sociedad ni un país de repuesto”.

Los secuestros a gran escala en Haití comenzaron alrededor de 2020, con 234 casos registrados ese año, un aumento del 200% respecto a los 78 reportados en 2019, según datos de la ONU.

En 2020, el secuestro y asesinato de la estudiante de secundaria Évelyne Sincère desencadenó grandes protestas en las que los manifestantes exigieron al gobierno actuar.

En 2021 se reportaron 655 secuestros, lo que supuso un incremento del 180% con respecto al año anterior.

“Ningún grupo social se libró: entre las víctimas hubo jornaleros, comerciantes, líderes religiosos, profesores, médicos, periodistas, defensores de los derechos humanos y ciudadanos extranjeros”, señala un informe de la ONU de febrero de 2022.

En 2022, la cifra de secuestros denunciados llegó a 1,359, más del doble que el año previo.

Los secuestros se dispararon a 2,490 en 2023, un alza del 83% frente al año anterior, y en un informe de la ONU se indica que “los miembros de las pandillas recurren cada vez más a portar uniformes policiales falsos para perpetrar los secuestros”.

En 2024 se denunció el secuestro de al menos 2,058 personas. Ese año, pandillas rivales unieron fuerzas para atacar infraestructuras gubernamentales clave, lo que marcó una nueva etapa de convulsión en la caótica historia haitiana.

En 2025 los secuestros se redujeron casi un 40%, con 1,268 casos registrados, pero ahora la cifra vuelve a subir y se estima que el número real es mucho mayor, dado que muchos casos no se denuncian.

Alix Didier Fils-Aimé, primer ministro de Haití, afirmó durante una reunión de la reciente Asamblea General de la ONU que restablecer la seguridad es una prioridad absoluta.

Indicó que este año se capacita a 4,000 nuevos policías y que otros 1,500 soldados están por concluir su formación, lo que sumará un total de 15,000 nuevos efectivos en los próximos tres años. A finales de septiembre, la Policía Nacional de Haití anunció además que cerca de una docena de agentes fueron entrenados para negociar con secuestradores.

“Estamos fortaleciendo nuestras fuerzas nacionales para hacer frente a nuestros desafíos de seguridad”, agregó Fils-Aimé. “Dada la magnitud de estos desafíos, el apoyo de nuestros socios internacionales en materia de seguridad sigue siendo fundamental”.

El mandato de una fuerza respaldada por la ONU para combatir a las pandillas armadas fue renovado el martes durante una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU. La fuerza cuenta actualmente con casi 1,600 efectivos y es probable que esa cifra se duplique pronto, afirmó Daniela Kroslak, subsecretaria general y jefa de la Oficina de Apoyo en Haití de las Naciones Unidas (UNSOH, por sus siglas en inglés).

“En los próximos tres meses, todo esto tomará un impulso considerable”, dijo a The Associated Press. “Todos esperamos, por supuesto, que esta fórmula que la comunidad internacional ha ideado para afrontar la crisis en Haití tenga los resultados que el pueblo haitiano desea, necesita y merece”.

Este verano, bandas criminales irrumpieron en Kenscoff, una comunidad agrícola cercana a Puerto Príncipe que solía ser tranquila. Mataron al menos a 164 personas y secuestraron a más de 70, lo que lo convierte en uno de los mayores secuestros masivos de los últimos años.

Desde entonces han liberado a seis niños y siete mujeres, pero el resto permanece cautivo, “creando un precedente muy preocupante”, puntualizó Le Cour.

Posteriormente, hacia finales de septiembre, pandillas de la localidad central de Petite-Rivière mantuvieron a cientos de civiles com