APUNTE.COM.DO.- Un grupo de familiares de dominicanos que fueron reclutados para la guerra entre Rusia y Ucrania se concentró frente a la embajada de Rusia en Santo Domingo para exigir que sus hijos sean retirados del frente de batalla y puedan regresar al país.

Antonia De La Cruz, madre de Juan Carlos, relató que su hijo recibió una oferta de trabajo como electricista a través de redes sociales, pero terminó en una zona de combate. "Oro por mi hijo todos los días", expresó. "Le pido primero a Dios y al Presidente de la República y al Presidente de Rusia que, por favor, me regresen a mi hijo aquí al país. Está pasando mucho trabajo. Tienen los ojos hinchados y no lo llevan al médico", afirmó.

Juan Carlos es padre de cinco hijos que podrían quedar en la orfandad, por lo que su madre solicita a las autoridades que lo traigan de vuelta sano y salvo. "Sus hijos lloran procurando a su padre; nosotros hablamos con él los domingos, pero tienen su teléfono rastreado, solo hablamos un poco", agregó.

Ana Leopoldina Brioso vive una situación similar. Vio a su hijo por última vez el 19 de agosto, cuando partió con un contrato de trabajo como mecánico. Hace 15 días recibió una llamada que la alertó sobre la verdadera situación. "Mi hijo se fue el 19 de agosto para trabajar como mecánico por contrato; hace 15 días me llamaron y me dice que era en Rusia que estaba y que iba a pelear. Ayer me dijo que está mal, con los pies hinchados y casi llegando al frente en Ucrania; tiene mucho miedo. Fue engañado y quiere volver a su país", declaró.Oración por los hijos dominicanos que están en la guerra de Rusia.

De acuerdo con los familiares presentes en la protesta, la mayoría de los jóvenes dominicanos que están en la guerra presentan condiciones de salud graves y sin tratamiento adecuado. En el caso de Juan Carlos, tiene los ojos hinchados, sufre de asma y muestra una delgadez extrema que tiene a su madre muy preocupada.

La situación de Juan Ramón Sánchez Brioso es parecida a la de Juan Carlos: tiene los pies hinchados y las manos ampolladas por cavar trincheras. Su madre declaró que teme mostrar imágenes o videos de las condiciones de su hijo a la prensa porque no quiere poner en riesgo su vida.

Todos los familiares reunidos frente a la embajada rusa coincidieron en que mantienen comunicación con sus hijos una vez por semana, los domingos, en llamadas de 10 a 20 minutos. Expresaron su preocupación porque los teléfonos podrían estar intervenidos y por eso manejan la información con mucha precaución.