APUNTE.COM.DO.- Las aulas modulares surgieron como una solución para la escasez de espacios en los centros educativos, pero las condiciones varían considerablemente entre las escuelas. Mientras algunos planteles disponen de aire acondicionado, en otros los alumnos reciben clases con altas temperaturas y ventiladores que no logran refrescar las aulas.

Un recorrido por centros educativos de Santo Domingo permitió observar el estado de estas aulas instaladas de forma provisional mientras se construyen o amplían las escuelas definitivas.

Estas estructuras están fabricadas con materiales derivados del PVC rígido, certificados como no tóxicos. En el país se han construido 318 aulas modulares o prefabricadas en 2026.

En la Escuela Primaria Profesora Cándida Rosa Valerio, en Las Malvinas II, Santo Domingo Norte, los estudiantes enfrentan altas temperaturas; abrir las ventanas ya no es una opción, pues solo dejan pasar una brisa lenta y las puertas solo permiten la entrada del resplandor del sol que en las primeras horas de la mañana golpea el lado izquierdo y, al caer la tarde, pasa al lado derecho.

El centro funciona provisionalmente en aulas modulares mientras se construye la escuela que lleva el mismo nombre a pocos kilómetros. Dispone de 10 aulas, cada una con cuatro ventiladores, pero durante una visita realizada al mediodía se pudo observar que el calor era una dificultad para los estudiantes, quienes se encontraban visiblemente sudados mientras recibían docencia.

Estas aulas también comenzaron a funcionar durante el presente año escolar y reciben a una matrícula de 284 estudiantes entre las tandas matutina y vespertina.

La psicóloga del centro, Anabel Ferreras, expresó que al construirse las aulas se planificó la colocación de aires acondicionados, pero a más de un mes de iniciar las clases, estos aún no son instalados y continúan sin recibir respuesta del Ministerio de Educación.

“Nos movilizamos para acá para que el ministerio pueda demoler y construir una nueva escuela de dos niveles. Este terreno pertenece a Medioambiente y es un área protegida”, manifestó Ferreras al guiar hacia una de las aulas del centro educativo.

Al ingresar a las aulas primarias, los estudiantes casi a unanimidad dijeron que las aulas resultan ser “calientes”, por lo que una maestra de manera jocosa señaló que “caliente no, esto es un horno”. La sonrisa de los pequeños que se encontraban cubiertos de sudor se escuchó por todo el espacio.

Ferreras contó que al llegar la hora de tratar de dormir a los pequeños, resulta incómodo debido a que estos, por el calor, suelen conciliar el sueño con dificultad y que ellos puedan entender la dificultad con la aclimatación del aula resulta difícil.

La situación no se limita a este plantel. En el Politécnico Braulia de Paula, también ubicado en Santo Domingo Norte, estudiantes consultados manifestaron que el calor representa una dificultad durante las clases.

En este centro cuentan con ventiladores para combatir las altas temperaturas, pero los estudiantes señalan que estos no son suficientes para disminuir la intensidad del calor dentro de las aulas.

Sin embargo, la realidad en la Escuela Primaria San Rafael, de Fe y Alegría, ubicada en Los Guandules, es diferente. El centro cuenta con 27 aulas modulares, cada una equipada con aire acondicionado y tres ventiladores.

Este es el primer año escolar en que estas aulas reciben estudiantes. El plantel tiene una matrícula de 555 alumnos en la tanda matutina y 515 en la vespertina, para un total de 1,070 estudiantes.

El desafío, además de disponer de un espacio físico para garantizar la docencia, es que estos salones ofrezcan condiciones que permitan a los estudiantes permanecer varias horas en clases con un ambiente adecuado para el aprendizaje.