APUNTE.COM.DO.- Al día de hoy, muchos dominicanos, y especialmente numerosos peledeístas, continúan preguntándose cómo terminó de manera tan trágica la vida de un hombre de la dimensión política, el carácter y las convicciones de Reinaldo Pared Pérez. Fue un dirigente de posiciones firmes, alegre, bohemio, abogado, legislador, secretario general del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y presidente del Senado de la República. Durante décadas estuvo en el centro de las grandes decisiones políticas de su organización y del país.
Hay una historia estrictamente política que merece ser recordada. En 2019, Reinaldo creyó que había llegado su momento. Danilo Medina estaba constitucionalmente impedido para aspirar nuevamente a la Presidencia y Reinaldo entendió que tenía las condiciones para sucederlo. No era una aspiración improvisada. Había dedicado décadas al PLD, alcanzó su Secretaría General, presidió el Senado y acompañó políticamente a los presidentes de la República, Leonel Fernández Reyna y Danilo Medina Sánchez, durante años.
En julio de 2019 Reinaldo Pared Pérez recibió públicamente el respaldo de 23 senadores para buscar la candidatura presidencial. Parecía convencido de que finalmente había llegado su oportunidad. Pero pocas semanas después, el panorama cambió, ya que el danilismo le hizo una mala jugada lanzándole a Gonzalo Castillo como precandidato presidencial a lo interno del PLD y mayoría de los funcionarios utilizando los recursos del Estado para apoyarlo y promoverlo, luego de este acontecimiento Reinaldo se ve precisado a anunciar su retiro de la precandidatura y denunció el favorecimiento hacia Gonzalo. Lo impactante era que esta denuncia no la hacía un adversario del PLD, la decía el secretario general del propio partido y presidente del Senado, por eso aquel episodio merece todavía una explicación política más profunda.
¿Qué esperaba Reinaldo de Danilo Medina? ¿Qué conversaciones habían sostenido durante tantos años de cercanía política? ¿Qué entendimientos existían sobre la sucesión presidencial? ¿Creía Reinaldo que después de tantos años de lealtad había llegado su turno? ¿Y qué ocurrió para que terminara retirándose de la contienda denunciando falta de equidad?... No pretendo responder preguntas cuyas respuestas solamente conocen quienes estuvieron dentro de aquella estructura de poder. Pero sí considero legítimo plantearlas.
Reinaldo había desempeñado además un papel institucional relevante durante el proceso que culminó con la reforma constitucional de 2015, el cual permitió a Danilo Medina presentarse nuevamente a las elecciones de 2016. Años después, cuando llegó el momento de escoger al próximo candidato presidencial del PLD, la historia tomó una dirección diferente a la que Reinaldo aparentemente esperaba y para la cual no estaba preparado. Ese episodio deja una lección que trasciende al propio PLD: El poder pasa, los cargos terminan, las alianzas cambian y las promesas políticas pueden desaparecer cuando llega el momento de repartir el poder.
En política, quien hoy recibe abrazos mañana puede encontrarse solo. Quien hoy escucha promesas puede descubrir después que nunca estuvieron escritas. Y quien se considera indispensable puede comprobar que los intereses cambian cuando aparece una nueva disputa por la autoridad.
La salida de Reinaldo Pared Pérez de la carrera presidencial de 2019 constituye un capítulo de la historia reciente del PLD que merece ser estudiado y explicado, porque detrás de los discursos de compañerismo, hermandad y lealtad partidaria también existen decepciones y luchas por el poder. Y cuando termina la música de las campañas y se apagan los aplausos, quedan las personas, las heridas, las decepciones, los silencios, y, sobre todo, quedan preguntas que todavía esperan respuestas… Aunque creemos que lo acontecido con Reinaldo Pared tiene una explicación: la traición de su líder y hermano Danilo Medina (Dany), como le llaman su círculo más íntimo, además de muchos compañeros de los más cercanos colaboradores del PLD, cuando él aspiró a la nominación presidencial. La decepción y la angustia por la traición, fueron tan grandes que no las soportó y don Reinaldo Pared prefirió quitarse la vida después de haber superado exitosamente un trastorno depresivo y el proceso de cáncer.