APUNTE.COM.DO.- Para muchas personas, los perros han dejado de ser simples mascotas y se han convertido en compañeros esenciales, fuentes de apoyo emocional e incluso miembros centrales de la familia.
Un estudio realizado en Estados Unidos encontró que ese vínculo puede llegar a influir en decisiones morales extremas, hasta el punto de que algunos dueños afirman que salvarían a su perro antes que a una persona desconocida.
La investigación, titulada “Los dueños de mascotas suelen considerar a los perros como almas gemelas y valorarlos más que las vidas humanas”, fue elaborada por las investigadoras Danica Dillion y Helen Devine, junto con el psicólogo Kurt Gray.
El trabajo reunió los resultados de tres estudios sobre la relación emocional entre las personas y sus perros, así como las consecuencias de considerar al animal una especie de “alma gemela”.
Según los investigadores, el 73 % de los propietarios consultados mostró acuerdo con afirmaciones que describían a su perro como su principal compañero o fuente de apoyo emocional.
Además, el 56 % dijo que salvaría a su propio perro antes que a un desconocido en una situación hipotética de vida o muerte.
La preferencia no se limitó a la mascota propia. Uno de cada cinco participantes aseguró que salvaría a un cachorro desconocido antes que a una persona extraña.
El estudio también señala que el 43 % elegiría alimentar a un cachorro hambriento antes que a un desconocido en la misma condición, mientras que uno de cada cuatro destinaría una ayuda económica a un cachorro necesitado en vez de entregarla a un niño necesitado.
Esta inclinación fue más marcada entre los dueños sin hijos. En ese grupo, el 73 % manifestó que salvaría a su perro antes que a un extraño, frente al 44 % de quienes tenían hijos.
Los autores consideran que los perros están ocupando funciones emocionales que antes se asociaban principalmente con familiares, hijos o amistades cercanas. Su compañía constante, la percepción de un afecto incondicional y la ausencia de conflictos propios de las relaciones humanas pueden fortalecer ese vínculo.
Sin embargo, advierten que una dependencia emocional excesiva de las mascotas podría relacionarse con un debilitamiento de los lazos humanos y una menor preocupación por personas ajenas al círculo inmediato.
Los resultados deben interpretarse con cautela. Las decisiones planteadas fueron hipotéticas, los participantes pertenecían a Estados Unidos y el estudio fue divulgado como una prepublicación científica, por lo que sus conclusiones no pueden generalizarse automáticamente a toda la población.
Comentario de Ramiro Estrella
El cariño y la protección de los animales son expresiones nobles que hablan de sensibilidad y respeto por la vida. Un perro puede brindar compañía, lealtad y consuelo, y para muchas personas llega a convertirse legítimamente en parte de la familia.
Sin embargo, resulta preocupante que ese afecto conduzca a colocar la vida de un animal por encima de la de un ser humano desconocido, especialmente cuando ambos se encuentran en peligro o necesidad.
Defender a los animales no debe significar perder la solidaridad con las personas. La verdadera sensibilidad no escoge entre una vida y otra por simple cercanía emocional: debe impulsarnos a proteger a los seres vulnerables sin debilitar nuestro sentido de humanidad.