APUNTE.COM.DO.- El Estadio Olímpico Félix Sánchez es un recinto que se ha convertido en parte de la historia que alberga. Durante décadas, sus gradas han recibido a artistas que marcaron generaciones y a públicos que acudieron a cantar, bailar y guardar en la memoria noches que después se convierten en referencia.
El Estadio Olímpico Félix Sánchez fue construido como parte del complejo deportivo levantado para los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 1974. El recinto quedó listo en febrero de ese año y fue escenario de la ceremonia inaugural de los Juegos, celebrada el 27 de febrero de 1974.
Desde entonces, el recinto ha sido escenario de momentos importantes de la vida deportiva y cultural dominicana, incluidos grandes conciertos que han reunido a miles de personas.
Su historia también ha estado marcada por procesos de renovación. Después de la remodelación realizada para los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003, el estadio volvió a ser intervenido en los últimos años como parte de los trabajos de preparación para los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Las obras incluyeron intervenciones en el campo de juego, las gradas, oficinas, palco VIP, iluminación, pantalla de transmisión y otras áreas de la instalación.
En julio de este año, el mismo escenario recibió la ceremonia inaugural de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, devolviendo al Olímpico su papel como uno de los grandes escenarios de acontecimientos nacionales e internacionales.
Y ahora, apenas semanas después de haber sido sede de aquella celebración deportiva, sus gradas volvieron a llenarse, esta vez para celebrar medio siglo de trayectoria de Ramón Orlando.
No obstante, se recuerda que también en septiembre, pero de 1974, La Sophy y Fausto Rey llevaron al Olímpico uno de los grandes conciertos de aquella época.
Más de medio siglo después, el mismo escenario volvió a reunir a varias generaciones de artistas dominicanos, esta vez alrededor de los 50 años de trayectoria de Ramón Orlando.
La noche del 23 de septiembre de 2026 no fue solamente una celebración de aniversario. Fue un recorrido por distintas etapas de la música dominicana, con el merengue como hilo conductor y con figuras que han puesto sus voces, composiciones, orquestas y estilos al servicio de uno de los ritmos que forman parte de la identidad cultural del país.
Ramón Orlando subió al escenario poco después de las 8:00 de la noche y abrió el espectáculo con “No hay nadie más”. A partir de ahí comenzó una jornada de más de ocho horas y alrededor de 70 artistas, que terminó pasada las 4:00 de la madrugada.
Una generación tras otra
El escenario comenzó a llenarse de nombres que representan diferentes momentos del merengue. Elvis Crespo, Fénix Ortiz, Miguel Miguel, Eddy Herrera, Ray Miguel, Carlos David, Aramis Camilo, Sergio Vargas y Fernando Villalona acompañaron a Ramón Orlando en los primeros segmentos de la noche.
La presencia de Fernando Villalona, Sergio Vargas y Eddy Herrera tuvo un peso particular. Son tres nombres asociados a distintas etapas de la evolución del merengue y, juntos, ayudaron a convertir el Olímpico en una suerte de fotografía de varias generaciones del género.
Fernando Villalona, Sergio Vargas y Eddy Herrera acompañaron al maestro en una noche dedicada a la música dominicana. Foto: Duanny Núñez
La noche siguió con Gabby Arias, Peter Cruz y Henry García, mientras los clásicos continuaban apareciendo sobre la tarima. Gabby Arias interpretó “Hay algo en ella”, Peter Cruz cantó “Cometa blanca” y Henry García llevó al público “Te quiero”.
También hubo espacio para las mujeres que han dejado su marca en el merengue. Milly Quezada interpretó “Para darte mi vida” y “Solo contigo”, mientras Miriam Cruz puso a bailar al público con “La loba” y “La carnada”.
Juan Luis Guerra, uno de los grandes momentos
Cerca de las 9:00 de la noche llegó uno de los momentos más esperados: la aparición de Juan Luis Guerra.
Ramón Orlando lo presentó con palabras de admiración y lo definió como “el artista más grande de la República Dominicana”. Guerra respondió con dos de sus canciones más conocidas, “Las Avispas” y “La Bilirrubina”, en uno de los momentos de mayor conexión entre el escenario y el público.
Juan Luis Guerra fue uno de los invitados especiales de la noche y compartió escenario con Ramón Orlando. Foto: Duanny Nuñez
La participación de Guerra también aportó otra lectura a la celebración: la historia musical dominicana no puede contarse desde un solo género ni desde una sola generación. Y eso fue precisamente lo que ocurrió durante la noche.
Cuco Valoy, el padre y el maestro
Uno de los momentos con mayor carga simbólica llegó cuando Cuco Valoy, padre de Ramón Orlando, apareció en escena.
El veterano artista interpretó “Pasito colombiano” y “Juliana”, mientras compartió escenario con Henry García y Sergio George. En otro momento del espectáculo volvió a compartir con su hijo, quien lo acompañó al piano.
La presencia de Cuco Valoy convirtió el concierto en algo más que una retrospectiva de la carrera de Ramón Orlando. Fue también la reunión de dos generaciones de una misma familia musical.
Padre e hijo compartieron escenario frente a un público que había llegado para celebrar medio siglo de carrera.




