APUNTE.COM.DO.- En las montañas de Los Ríos, en la provincia Bahoruco, con vista al lago Enriquillo, Genaro Díaz Rivas plantó pinos en 2001. Su hija, Marlennis Díaz, recuerda que algunos vecinos se burlaban y le decían que esos árboles no daban dinero, que era mejor sembrar habichuelas. Él siguió adelante.

Durante 25 años atendió la plantación, incluso en momentos de dificultades económicas. La idea inicial de aprovechar la madera fue cambiando hacia el deseo de conservar el bosque y crear un proyecto familiar de cabañas para recibir visitantes.

El viernes 11 de septiembre, un incendio alcanzó la propiedad y frustró esos planes. Medio Ambiente reportó alrededor de 100 tareas afectadas en Pino Fresco, a 1,340 metros sobre el nivel del mar, en la Sierra de Neiba. Según el mapa aportado para este reportaje, el punto identificado queda fuera de los límites del parque nacional del mismo nombre.

Marlennis, activista ambiental de la zona, cuenta que su padre inició la siembra con el apoyo de un proyecto de cooperación internacional. Aunque contaban con un permiso de aprovechamiento, asegura que optaron por mantener los árboles en pie.

“Nosotros nunca cosechamos ni un solo árbol de pino de ahí”, afirma.

La familia esperaba reunir recursos para construir las cabañas. También habían sembrado unas 2,500 plantas de café en una parte del terreno, con la idea de integrarlas a la experiencia de los visitantes.

“Eso era un proyecto familiar que nosotros teníamos tan bonito, de tanto tiempo”, declaró Marlennis a Diario Libre.

Para Genaro, de 67 años, el bosque también representaba un patrimonio para sus siete hijos. Según su hija, tres de ellos son menores de edad y aún dependen de él.

La llamada que le avisó del incendio llegó alrededor de la 1:00 de la tarde del 11 de septiembre, mientras estaba en una reunión en Los Ríos. Así consta en la denuncia que presentó cuatro días después ante la Fiscalía de Bahoruco: un trabajador le informó que el fuego se había extendido hasta su plantación.

En su declaración, Genaro sostuvo que había advertido previamente a Valerio Batista, a quien identifica como propietario del terreno donde se inició la quema. Según su versión, este le había asegurado que no utilizaría fuego.

Mientras tanto, su hija Marlennis atribuye a trabajadores de origen haitiano, que laboraban para los dos denunciados, haber iniciado la quema en una parcela contigua, situada ladera abajo del bosque familiar, para preparar el terreno para sembrar habichuelas. Habían abierto trochas cortafuegos, pero, según su relato, en la segunda jornada el fuego se salió de control y avanzó pendiente arriba hasta alcanzar los pinos.

La denuncia presentada el 15 de septiembre, compartida con Diario Libre, identifica a Víctor Emilio Díaz y Valerio Batista como los señalados y registra “Incendio” como calificación jurídica preliminar.

Medio Ambiente levantó un acta de inspección el mismo día del fuego. Víctor Emilio Díaz la firmó en el espacio rotulado “Responsable del Daño Ambiental”. El documento, también compartido con Diario Libre, registra la afectación y lo cita a comparecer ante la oficina provincial, pero no contiene una declaración suya que admita haber provocado el incendio.

El acta de infracción y el informe técnico posterior documentan daños en unas 100 tareas con pinos, cedros, helechos y otras especies forestales nativas. La evaluación marca como altos los niveles de irreversibilidad y persistencia del daño, así como la fragilidad del ambiente.Expandir imagen

https://resources.diariolibre.com/images/2026/09/25/screenshot-2026-09-25-at-25957pm-b2d98692.pngInfografía

En la imagen se puede observar el bosque consumido por las llamas. (GOOGLE EARTH)

La Dirección Provincial, encabezada por César de la Cruz Vásquez, solicitó el sometimiento de Víctor Emilio Díaz mediante una comunicación dirigida al procurador fiscal para la Defensa del Medio Ambiente, Rafael Vargas Méndez, por vía del abogado Juan Antonio Santana. La solicitud atribuye al señalado la producción del incendio e invoca la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Estas actuaciones no constituyen una determinación judicial de culpabilidad. Para este reportaje no se cuenta con la versión de los dos señalados.

Marlennis estima que había más de 7,000 árboles en la plantación y que alrededor del 80 % quedó completamente quemado. Teme que también mueran algunos de los que conservaron follaje verde. El informe oficial aportado no incluye un conteo de árboles ni una evaluación de su supervivencia.

Al recorrer el terreno después del incendio, dice haber encontrado ranas, lagartos y mariposas quemados. También reporta la pérdida de una empalizada y de las plantas de café.Expandir imagen

https://resources.diariolibre.com/images/2026/09/25/especies-afeftadas-cc428a38.jpgInfografía

Algunas de las especies afectadas durante el incendio. (MARLENNIS DÍAZ)

La familia reconoce la intervención del personal de Medio Ambiente. Según Marlennis, guardaparques y otros empleados subieron el viernes por la tarde y trabajaron con picos, rastrillos y machetes para abrir barreras. Consiguieron contener el avance hacia otros lugares, pero no evitar la devastación de la plantación.

El artículo 265 del nuevo Código Penal contempla penas de 20 a 30 años de prisión para quien provoque voluntariamente un incendio en determinados lugares, incluidos los bosques. Estar fuera de un parque nacional no excluye, por sí solo, su posible aplicación. Corresponderá a las autoridades determinar si los hechos y las pruebas reúnen los elementos de ese delito.

Al ofrecer su testimonio el 24 de septiembre, Marlenis explicó que habían contratado un abogado y que no tenían noticias de detenciones. Esperaban conocer el curso del expediente y las posibilidades de reparación.