APUNTE.COM.DO.- Elvis Presley nació el 8 de enero de 1935 en Tupelo, Misisipi, poco antes del amanecer, en una pequeña casa de dos habitaciones que construyeron su padre y su tío. Su nacimiento estuvo marcado por una tragedia: su hermano gemelo nació muerto, por lo que se convirtió en el único hijo de una pareja que, pese a las dificultades económicas, centró en él buena parte de su vida.
Durante su infancia creció rodeado de padres, abuelos, tíos y primos. La familia era muy unida y, aunque el dinero escaseaba y los cambios de vivienda eran frecuentes, sus padres hacían lo posible para que nada le faltara. El niño asistía con su familia a la Iglesia Asamblea de Dios, donde la música y los sermones lo marcaron para siempre. Entre sus influencias infantiles estuvieron los músicos de blues afroamericanos del vecindario y los programas de radio de música country que su familia solía escuchar.
A los diez años se animó a subir a una silla frente a un micrófono para participar en un concurso de talentos. Cantó una canción popular y, aunque era apenas un niño, obtuvo el quinto premio: cinco dólares en boletos para las atracciones de la feria. Aquella fue una de sus primeras presentaciones públicas.
Un año después recibió un instrumento que cambiaría su vida. Sus padres no podían comprarle la bicicleta que quería, pero su madre logró convencerlo de que aceptara una guitarra en su lugar. La que finalmente recibió había costado 12,95 dólares y había sido comprada en una ferretería. El niño comenzó a cantar y tocar con cada vez más frecuencia.
A los 13 años volvió a empezar de cero. Sus padres cargaron sus pertenencias en un baúl, las ataron al techo de un viejo automóvil y emprendieron un viaje a Memphis, Tennessee, en busca de mejores oportunidades económicas. La nueva ciudad tampoco le ofreció una vida sencilla: los años siguientes los vivieron en viviendas públicas y casas de alquiler de barrios pobres, y tuvo que trabajar en distintos empleos para mantenerse y colaborar con los gastos de su casa.
Pero mientras trabajaba y estudiaba, la música ocupaba cada vez más espacio. Tocaba la guitarra, cantaba en reuniones y concursos escolares y pasaba largas horas escuchando blues, góspel y música country. También frecuentaba conciertos nocturnos. Su aspecto comenzaba a diferenciarlo de los demás jóvenes: llevaba el pelo largo y engominado y se dejaba crecer las patillas. Era distinto, y quienes lo conocían podían recordarlo como un joven de buen corazón.
En la escuela secundaria ocurrió algo que le dio una señal inesperada. Subió al escenario para cantar con su guitarra, nervioso y sin imaginar demasiado lo que podía suceder. Cuando terminó, recibió más aplausos que cualquiera de los otros participantes y tuvo que volver a salir para ofrecer un bis. La reacción del público pareció confirmarle algo que hasta entonces apenas intuía, y comenzó a ganar confianza.
Después de graduarse empezó a trabajar para Crown Electric Company. Allí se ocupó de diversas tareas, como manejar un camión de reparto y llevar suministros a las obras. Además, asistía a clases nocturnas para formarse como aprendiz de electricista. Aquel mismo año ocurrió un episodio aparentemente pequeño que terminaría teniendo consecuencias enormes. Pasó por un estudio de grabación y pagó unos pocos dólares para registrar en un disco de acetato dos canciones, “My Happiness” y “That’s When Your Heartaches Begin”, como regalo de cumpleaños para su madre Gladys. El dueño del estudio escuchó su voz y tomó nota de aquel joven cantante de baladas.
Meses después volvió a ser convocado para cantar. La primera canción que intentó grabar no convenció al responsable del estudio, pero, mientras buscaban otra posibilidad, comenzó a probar distintos temas. Finalmente se reunió con dos músicos locales y, después de una sesión que parecía no ir a ninguna parte, ocurrió lo inesperado: interpretaron una canción con un ritmo diferente y encontraron un sonido que llamó la atención.
A partir de entonces comenzó una etapa vertiginosa. Dejó sus trabajos habituales, empezó a presentarse en pequeños clubes y recorrió distintos escenarios del sur de Estados Unidos. En una de sus primeras apariciones en Grand Ole Opry, un programa de enorme importancia para la música country, no le fue nada bien. Y según se cuenta, uno de los directivos del programa le sugirió que continuara trabajando con su camión.
Sin embargo, sus presentaciones en vivo despertaban cada vez más entusiasmo en los adolescentes, especialmente entre las chicas. Su manera original de cantar, su buena apariencia y sus movimientos sensuales lo diferenciaban de todo lo que se había visto hasta entonces.
En poco tiempo, las multitudes comenzaron a desbordar las barreras de los escenarios y su nombre empezó a circular mucho más allá de los lugares donde había comenzado. Un representante que ya había trabajado con importantes figuras del country, el “Coronel” Tom Parker, se interesó cada vez más por su carrera. A fines de 1955 llegó el salto definitivo: una de las compañías discográficas más importantes de Estados Unidos compró su contrato anterior por una suma extraordinaria para la época y convirtió a aquel joven que había comenzado cantando en concursos y grabando un disco de cuatro dólares en una nueva estrella.
Respuesta: el niño de la foto es Elvis Presley.