APUNTE.COM.DO.- Brasil prohibió este viernes las apuestas deportivas y los casinos en línea en todo el país, a nueve días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 4 de octubre.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva encabezó el anuncio en San Pablo junto a varios de sus ministros y calificó la medida como "una prohibición definitiva" que alcanza a "todos los tipos de apuestas digitales", incluida la publicidad de las empresas del sector.

El decreto entra en vigor de manera automática con su publicación en el Diario Oficial, aunque el Congreso deberá convalidarlo en un plazo máximo de 120 días para que mantenga su validez. Lula también enviará al Parlamento, en régimen de urgencia, un proyecto de ley para tipificar la actividad en el código penal.

El ministro de Hacienda, Dario Durigan, presentó la prohibición como una respuesta a una crisis sanitaria vinculada al endeudamiento familiar. "Nos enfrentamos a un problema de salud pública relacionado con las apuestas en línea. Es un problema grave", afirmó durante el acto.

Durigan sostuvo que ya "no es posible depositar dinero en sitios de apuestas en el país" y detalló el impacto social del fenómeno: "Esto está causando angustia y vergüenza. La gente incluso se está quitando la vida por esto. El endeudamiento de los hogares se ha convertido en un problema serio, en gran parte debido a las plataformas de apuestas".

El funcionario precisó que más de 60.000 millones de reales (11.000 millones de dólares) salieron de los hogares hacia las empresas de apuestas legales. El Ejecutivo también anunció que los nuevos contratos publicitarios del sector quedan prohibidos de inmediato, mientras que los vigentes perderán validez a partir del 6 de octubre. Además, se ampliará el programa de renegociación de deudas familiares para incluir "préstamos más antiguos" e impulsar un mercado crediticio "más saludable".

El anuncio se produce en medio de una campaña presidencial marcada por el empate técnico entre Lula y el senador de derecha Flávio Bolsonaro, hijo mayor del ex presidente Jair Bolsonaro, de cara a la primera vuelta del 4 de octubre. La prohibición de las 'bets' se suma a una serie de medidas presentadas por el Gobierno en la recta final de la campaña.

Encuestas citadas en el anuncio indican que cerca de tres cuartas partes de los brasileños respaldan una prohibición total de las apuestas en línea, un respaldo que el oficialismo busca capitalizar. Lula ha convertido el combate a las 'bets' en una de sus banderas electorales y acusa al sector de "estar destruyendo millones de hogares" al transformar "el vicio en beneficios" económicos.

Bolsonaro respondió a la medida durante un mitin de campaña celebrado el viernes en Río de Janeiro. El senador calificó la prohibición de "populista, hipócrita y con motivaciones políticas".

La prohibición afecta directamente a los clubes de fútbol, que dependen de las casas de apuestas como una de sus principales fuentes de patrocinio. Trece de los veinte equipos de la primera división masculina tienen a una casa de apuestas en línea como patrocinador principal de su camiseta, y figuras como Neymar y Vinicius Junior forman parte de las campañas publicitarias del sector.

La semana pasada, cuando trascendió que el Gobierno evaluaba la prohibición, clubes como Palmeiras y Flamengo emitieron un comunicado conjunto titulado "el fin del fútbol" para alertar sobre el agujero que la medida provocaría en sus cuentas. Se estima que las casas de apuestas deportivas destinan más de 1.000 millones de reales (casi 200 millones de dólares) al año en patrocinios a los equipos de primera división.

Flamengo insistió en su rechazo tras oficializarse la decisión: "Este cambio asesta un golpe fuerte al deporte brasileño", advirtió el club, que remarcó que el impacto no se limitará al fútbol profesional sino que alcanzará a las academias juveniles, el fútbol femenino, los deportes olímpicos y distintos campeonatos.

El club sumó una crítica al proceso regulatorio: "Brasil pasó años debatiendo cómo regular las apuestas deportivas. No se puede establecer una norma, inducir a empresas e instituciones a asumir compromisos basados en ella y luego, de la noche a la mañana, revisar todo el marco regulatorio". En la misma línea, las empresas del sector advirtieron que la prohibición puede favorecer al mercado ilegal.

Las casas de apuestas en línea fueron legalizadas en Brasil en 2018, durante el Gobierno del entonces presidente liberal Michel Temer. Operaron sin regulación durante los años siguientes, que coincidieron con el mandato de Jair Bolsonaro, hasta que en 2023, ya con Lula en el poder, el sector fue reglamentado mediante la concesión de autorizaciones y el pago de impuestos. Actualmente operan 85 empresas de forma legal en el país.

La rápida expansión del sector, especialmente entre los sectores más pobres de la sociedad, encendió las alarmas del Ejecutivo, que comenzó a introducir restricciones progresivas antes de llegar a la prohibición total. Según datos oficiales, en 2025 cerca de 25 millones de brasileños apostaron 220.600 millones de reales (42.500 millones de dólares) en apuestas deportivas y casinos en línea.

La medida también tendrá un impacto fiscal para el Estado. En 2025, la administración brasileña recaudó unos 9.000 millones de reales (1.700 millones de dólares) por la actividad de las casas de apuestas, y en los primeros ocho meses de este año ya había superado esa cifra, según el