APUNTE.COM.DO.- Delilah se define como una artista emocional, inquieta y en constante transformación. A sus 19 años, la joven mexicoestadounidense construye una carrera que se mueve entre dos países, dos idiomas y diversas influencias musicales. Su cabello rosa cambia de tono, y su música también: transita del regional mexicano a los corridos tumbados, del pop en inglés al mariachi, y a una fusión que prefiere no etiquetar todavía. Más que una etiqueta, asegura que busca entender quién es como artista.
México ha comenzado a ocupar un lugar especial en esa búsqueda. Durante el Festival Arre, en Ciudad de México, Delilah supo que uno de sus seguidores había viajado desde Toluca para verla cantar. El joven se sabía sus canciones y había emprendido el viaje pese a las dificultades económicas de su familia. Al conocer la historia, la cantante no pudo contener las lágrimas.
“Me siento muy agradecida por tener esa conexión con ellos”, declaró en entrevista con CNN en Español.
Para Delilah, ese vínculo va más allá de un concierto. Aunque nació y creció en Wenatchee, Washington, afirma que el público mexicano ha empezado a hacerla sentir en casa. En el Festival Arre 2026, incluso cuando subió al escenario después de varios días enferma y con problemas de voz, escuchar a sus seguidores cantar sus canciones le devolvió fuerzas.
“Cuando sentí que no tenía fuerzas para cantar, ellos se sabían las letras de mis canciones y empezaron a cantarlas. Eso me ayudó muchísimo”, relató.
La experiencia se repitió el 18 y 19 de septiembre, cuando Delilah abrió los conciertos de Natanael Cano en el Estadio GNP Seguros de Ciudad de México. Delilah fue la primera mujer firmada por Los CT Records, la disquera vinculada al cantante, y compartir escenario con Cano representó otro paso en una carrera que comenzó en un pequeño pueblo de Washington.
Tras la presentación, la cantante agradeció públicamente a Cano y al público capitalino por haberle permitido formar parte del espectáculo. “Abrir este show fue un sueño”, escribió en sus redes sociales.
México, dice, le ha permitido ver de otra manera el vínculo que mantiene con sus seguidores. No compara directamente al público mexicano con el estadounidense porque aún ha tenido pocas oportunidades de ofrecer conciertos propios en ese país. Pero reconoce que cada encuentro con sus fans le confirma que la relación construida con ellos puede cruzar fronteras.
“Cada vez que veo a un fan siento la misma energía. Yo también me emociono mucho de verlos, igual que en México y en Estados Unidos”, explicó.
En su historia, la música también está ligada a su familia y a la manera en que mantiene presentes a las personas que quiere.
Tenía cuatro o cinco años cuando escribió una canción para su abuela tras su fallecimiento. Su madre le explicó que, aunque María solo hablara español, eso no impedía que pudiera entenderla. Desde entonces, cantar en español se convirtió para Delilah en una forma de acercarse a sus raíces.
“Me siento muy conectada con mi abuelita cuando canto en español. También siento una relación muy fuerte con mis raíces mexicanas, es una gran parte de mí”, explica.
La carrera que hoy le permite experimentar comenzó de una manera mucho menos planeada. Un amigo publicó un video de ella cantando y la grabación empezó a circular en redes sociales. Delilah tenía cuentas personales, pero casi no publicaba contenido.
Poco después, personas relacionadas con Natanael Cano se pusieron en contacto con ella y su familia. Delilah y su padre pensaron que quizá se trataba de un fanpage. No lo era.
