APUNTE.COM.DO.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció el jueves una cena de Estado en honor al líder chino Xi Jinping en la Casa Blanca, en una velada que combinó protocolo, la asistencia de prominentes figuras del sector tecnológico y discusiones sobre comercio, inteligencia artificial y Taiwán entre Washington y Pekín.

El evento congregó a multimillonarios, empresarios y personalidades de Washington en el Salón Este de la Casa Blanca. Entre los asistentes se encontraban Elon Musk, de Tesla y SpaceX; Tim Cook, de Apple; Jensen Huang, de Nvidia; Sam Altman, de OpenAI; Jeff Bezos, de Amazon; Sundar Pichai, de Google y Alphabet; Greg Brockman, de OpenAI; y Michael Dell, de Dell Technologies.

La concurrencia de los principales referentes tecnológicos subrayó el papel central de la inteligencia artificial en la relación entre Estados Unidos y China. Trump y Xi trataron durante la jornada las tensiones en torno a Taiwán, el comercio y el desarrollo de esta tecnología.

Durante el brindis, Trump resaltó el vínculo entre ambas naciones y declaró: "El presidente Xi y yo entendemos que representamos sistemas diferentes, pero los lazos entre nuestros pueblos perduran y nunca nos hemos llevado mejor".

El mandatario estadounidense añadió que "juntos podemos seguir construyendo una relación que promueva la prosperidad y la seguridad para las generaciones futuras".

Xi, por su parte, señaló que los objetivos de ambos países podían complementarse. "El presidente Trump se ha comprometido a hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande", afirmó, y agregó: "China está comprometida con lograr una gran revitalización nacional".

"Estos dos objetivos son ambiciosos y sin duda pueden reforzarse mutuamente", añadió el líder chino.

La cena fue precedida por una jornada de actos oficiales en la Casa Blanca. Trump recibió a Xi en una ceremonia formal de bienvenida en el jardín sur y posteriormente ambos presenciaron un desfile militar en el Jardín de las Rosas.

Más tarde, aeronaves militares estadounidenses sobrevolaron la Casa Blanca, entre ellas un bombardero B-2, del mismo modelo que participó en el ataque contra instalaciones nucleares iraníes el año pasado.

Trump también mostró a Xi el nuevo helipuerto de la Casa Blanca y lo invitó a subir a su helicóptero presidencial, el Marine One.

"Tuvimos una gran reunión", afirmó Trump.

La jornada también incluyó una visita al nuevo salón de baile de la Casa Blanca, una obra que Trump denominó el "Gran Salón de los Estados Unidos". El presidente invitó a los asistentes a conocer las obras después de la cena.

"Me gustaría invitar a todos los presentes a que nos visiten a través de esa hermosa cortina que hay al fondo", dijo Trump, en referencia al sector en construcción. El mandatario agregó que los invitados serían "los primeros en pisarla".

La atención sobre el salón de baile también estuvo relacionada con la visita de Estado de Trump a China en mayo, cuando Xi ofreció una cena al presidente estadounidense en el Gran Salón del Pueblo de Pekín. Aquel encuentro también contó con la presencia de figuras destacadas de la industria tecnológica.

La cena del jueves tuvo además una fuerte presencia de la moda. Trump vistió un esmoquin, mientras que Melania Trump eligió una blusa blanca de popelina de algodón de Saint Laurent, una faja de seda negra y pantalones de brocado negro de Dolce & Gabbana, con un motivo de peonías.

Xi vistió un traje negro y su esposa, Peng Liyuan, llevó un vestido rojo. El Salón Este presentó una decoración en tonos rojo y dorado y una iluminación tenue.

Trump obsequió a Xi una estatua de un águila calva, símbolo nacional de Estados Unidos, que, según explicó el presidente estadounidense, fue diseñada "en colaboración personal con Melania y conmigo". Xi no entregó públicamente un regalo a Trump durante la cena.

El menú, diseñado con participación de la primera dama, se sirvió en vajilla roja utilizada durante la presidencia de Ronald Reagan. Los invitados degustaron crema de calabaza amarilla con setas silvestres, hierbas frescas, panceta crujiente y aceite de cebolleta.

El plato principal fue lubina con costra de sésamo, bok choy estofado, berenjena asada y salsa verde. Para el postre, se sirvió crema de vainilla con confitura de cerezas ácidas y frangipane de nueces, además de helado con miel de la Casa Blanca.

La visita de Xi a Washington concluirá el viernes con una visita de las dos parejas presidenciales a los Archivos Nacionales de Estados Unidos, donde se conserva la Declaración de Independencia, que este año cumple 250 años.

(Con información de AFP)