APUNTE.COM.DO.- Las elecciones municipales del 2028. Un gran reto para los partidos de oposición

Las elecciones municipales del año 2028 están pautadas para celebrarse el domingo 20 de febrero. En ellas se escogerá a los alcaldes y alcaldesas, los ediles (regidores) de los distintos municipios, a los directores y vocales de los distritos municipales del país. Las mismas serán celebradas tres meses antes de las elecciones presidenciales y congresuales, esto es, el domingo 21 de mayo.

Aunque no está del todo demostrado, se considera que los resultados que se produzcan en las primeras, generan la percepción de que incidirán en los resultados de las segundas, a favor del partido que gane las municipales; de ahí el gran interés que los partidos, sobre todo, los de la oposición, deben prestarles a las mismas, por lo que deben emplearse a fondo, creando una gran ofensiva y una efectiva estrategia electoral, con miras a desplazar de las principales alcaldías y de los principales distritos municipales al partido de gobierno, el Revolucionario Moderno (PRM).

El alto porcentaje de abstención que se produjo en las elecciones presidenciales del año 2024, tuvo mucho que ver con la percepción que se produjo en base a las elecciones municipales de ese año, debido a que el PRM resultó victorioso en la mayoría de los municipios y distritos municipales del país, aunque el partido de la Fuerza del Pueblo fue la excepción, pues a pesar de haber ganado en pocos municipios en dichas elecciones, obtuvo alrededor de un 30 % en las elecciones presidenciales.

Algo que los partidos de oposición deben tener siempre presente, es que las elecciones municipales no atraen a una gran cantidad de votantes, como sucede con las elecciones presidenciales, por lo que esto también incide en el nivel de abstención. Esto ocurre en la mayoría de países del área. Se debe establecer una gran y efectiva estrategia política con tiempo suficiente para evitar lo ocurrido en las elecciones del 2024, ya que el PRM está tomando todas las medidas políticas posibles y necesarias, para perpetuarse en el poder, no importa lo inescrupulosas que estas sean para lograr sus objetivos.

De ahí que a todas las alcaldías y a los distritos municipales que están siendo controlados por ese partido, el gobierno les asigna una considerable suma adicional de recursos económicos y ayudas en maquinarias y equipos compactadores para la recolección de los residuos sólidos, lo que no ocurre con las alcaldías controladas por la oposición.

Además de los recursos que la Ley 176-07, sobre el Distrito Nacional y los Municipios contempla para los diferentes ayuntamientos y distritos municipales del país, la Ley 98-25 sobre Residuos Sólidos, también contempla la entrega de 20 pesos por habitante para cada municipio, por lo que cada vez el partido de gobierno recibirá más recursos económicos, pues ostenta, además de la mayoría de las alcaldías, también las de mayor habitantes, lo que va en desmedro de los alcaldes de los partidos de la oposición, independientemente de los árbitros y de las recaudaciones recibidas por distintos conceptos.

Aunque la Ley 176-07 contempla un 30% para el pago de los sueldos y salarios de los empleados fijos y temporeros, en los meses previos a las elecciones municipales y presidenciales, estos destinan una gran parte del presupuesto de las demás áreas, para el pago de empleados nominales, con el fin de que voten por el partido oficial, aprovechando la gran crisis económica y de desempleos que el gobierno ha creado en el país. Ni hablar de las obras que se construyen, la cuales son sobrevaluadas para destinar dichos recursos a labores proselitistas.

Tanto la Fuerza del Pueblo como los demás partidos de oposición, deben de iniciar una gran ofensiva en todos los municipios, denunciando la deficiencia en los servicios municipales, como en la recogida de los desechos sólidos, de la creación de vertederos improvisados; limpieza de cañadas, el caos en el transporte, el deterioro y falta de aceras, contenes; de bacheos, badenes, de semáforos y luminarias; de la inseguridad ciudadana, de canchas deportivas, caminos vecinales, la falta de inversión de obras de desarrollo, en educación ciudadana y en cultura; el exceso de publicidad y de las nóminas, entre otros males existentes.

Se deben escoger a personas idóneas, con capacidad, honestidad y con vocación de servicios probadas, con un gran dominio de la municipalidad, sobre todo, en la administración de los recursos públicos y en la preparación de presupuestos; con principios éticos y morales, para las posiciones de alcaldes, ediles (regidores) y directores municipales.

No se debe subestimar al partido de gobierno. Si en verdad se pretende armar una alianza municipal para romper con dicha percepción, esta debe hacerse con tiempo suficiente, que inspire confianza y credibilidad a la militancia de los partidos involucrados, a los votantes, sobre todo, a los jóvenes, que son la mayoría del padrón electoral. Debe hacerse algo serio, en base a encuestas creíbles, no debe ser una alianza destemplada, tímida y débil como en otras oportunidades. En la misma, se deben colocar los intereses de los municipios, de las provincias y del país por encima de los intereses particulares y partidarios.

Finalmente, es bueno recordar que, en las elecciones congresuales de mayo, del año 2002, el Partido Revolucionario Dominicano-PRD obtuvo 29 senadores, sin embargo, dicho partido perdió las elecciones presidenciales del año 2004, pues además de las circunstancias políticas, económica y sociales que se presenten, los votos no son propiedad de un determinado partido, mucho menos, en tiempos de grandes crisis económicas, como las que este país está padeciendo.