APUNTE.COM.DO.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este miércoles de forma personal a su homólogo chino, Xi Jinping, en la Base Conjunta Andrews, situada en las afueras de Washington, marcando el comienzo de la primera visita de Estado de un líder chino a la Casa Blanca en más de diez años. Este gesto inauguró una agenda de tres días orientada a preservar el diálogo entre las dos mayores potencias económicas y militares, a pesar de sus discrepancias en materia de comercio, tecnología y política internacional.

En lugar de restringirse a la ceremonia oficial en la Casa Blanca, el mandatario estadounidense optó por involucrarse directamente en la llegada de su par, antes de una serie de actos protocolares programados.

Xi arribó a Estados Unidos en compañía de su esposa, Peng Liyuan, y de altos funcionarios de su Gobierno, entre ellos Cai Qi y el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi. La visita se extenderá hasta el viernes.

La Casa Blanca confirmó que este jueves se llevará a cabo la ceremonia formal de bienvenida en la residencia presidencial. El programa incluirá una exhibición militar con un bombardero B-2 Spirit y cuatro cazas F-22 Raptor, seguida de conversaciones entre ambos mandatarios. Por la noche, Trump y la primera dama, Melania Trump, ofrecerán una cena de Estado para Xi y Peng.

El despliegue protocolar busca acompañar una relación que atraviesa una etapa de relativa distensión comercial, pero que mantiene varios conflictos abiertos. Washington y Beijing han utilizado durante los últimos meses distintos mecanismos de negociación para evitar una nueva escalada arancelaria, mientras persisten desacuerdos sobre minerales estratégicos, controles tecnológicos y el acceso a componentes vinculados con industrias de alta tecnología.

Uno de los asuntos que estará sobre la mesa será la continuidad de la tregua comercial entre ambos países. El objetivo es evitar que las disputas por aranceles y restricciones comerciales vuelvan a afectar las relaciones económicas bilaterales.

La inteligencia artificial ocupará también un lugar relevante. Estados Unidos y China compiten por el liderazgo en el desarrollo de sistemas avanzados y mantienen restricciones sobre tecnologías consideradas estratégicas. Washington ha aplicado medidas destinadas a reforzar su producción interna de semiconductores y limitar determinados riesgos asociados a la dependencia tecnológica.

Antes de la llegada de Xi, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, defendió la necesidad de mantener abierto el contacto entre ambos Gobiernos pese a sus diferencias. Según la declaración recogida para la visita, Washington y Beijing tienen “la obligación de interactuar y hablar al más alto nivel”.

Desde Beijing, el mensaje también apuntó a preservar los canales diplomáticos. El Ministerio de Relaciones Exteriores chino afirmó que Xi y Trump mantendrán un intercambio sobre las relaciones bilaterales y asuntos internacionales, mientras que el Gobierno de Xi planteó la necesidad de “mejorar el diálogo y la cooperación” y “gestionar adecuadamente las diferencias”.

La visita terminará el viernes. Trump y Melania compartirán un encuentro privado con Xi y Peng en la Casa Blanca antes de trasladarse junto a ellos a los Archivos Nacionales, donde se encuentran documentos históricos fundamentales de Estados Unidos. El programa forma parte de los actos oficiales preparados para la visita y coincide con las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia estadounidense.

La última visita de Xi a la Casa Blanca ocurrió en 2015, durante la presidencia de Barack Obama. Desde entonces, la relación entre Washington y Beijing atravesó una guerra comercial, restricciones tecnológicas, disputas por cadenas de suministro y mayores tensiones geopolíticas.

El encuentro de esta semana representa, por ello, el principal contacto presencial entre ambos gobiernos dentro de esta nueva etapa de negociaciones.