APUNTE.COM.DO.- La princesa Diana de Gales llegó a ser princesa y, de no haberse divorciado de Carlos III ni haber muerto trágicamente, podría haber sido reina de Inglaterra, incluso hoy, cuando su exmarido ocupa el trono junto a la reina Camila. Sin embargo, lo que no se sabía es que también pudo haber sido primera dama de Estados Unidos.

Así lo relata su hermano Charles Spencer en las memorias El canto del cisne. Diana, mi hermana, publicadas en España este miércoles 23 de septiembre. El conde narra que, tras la separación del príncipe Carlos, la princesa de Gales lo sorprendió al preguntarle: “¿Crees que sería una buena primera dama de Estados Unidos?”. Él no esperaba ese posible futuro para ella, hasta que se lo explicó.

Al parecer, Lady Di le contó que “uno de sus muchos pretendientes estadounidenses, poderosos y ya entrados en años, quería convertirla en la esposa trofeo definitiva y le había dicho que estaba seguro de poder llegar a la presidencia si aceptaba casarse con él”. De hecho, la princesa llegó a plantearse aceptar aquella propuesta: “La idea del cargo la seducía bastante más que el anciano aspirante a marido”.

Un nuevo libro pone en jaque a la monarquía británica. En sus memorias, el hermano de la princesa Diana desvela conversaciones y episodios desconocidos, como su pelea con Carlos para evitar que Guillermo y Harry caminaran tras el féretro de su madre.

Su hermano tampoco quiso apartarla de esa idea y hasta se la imaginó en el puesto: “Habría hecho enfermar de celos a sus enemigos de la familia real británica”. Como sabía, habría sido un bombazo mundial y habría ganado mucha más fama de la que ya de por sí tenía. “Habría inaugurado una era de glamour en la Casa Blanca que seguramente habría superado incluso a la de Jackie Kennedy”. Eso sí, Spencer no revela quién era ese hombre poderoso ni si finalmente llegó a ser presidente de los Estados Unidos.

El relato aparece en el libro cuyo título original es Swan Song: Diana, My Sister, con el que Spencer busca rebatir lo que considera falsedades sobre la princesa Diana de Gales. El 6 de septiembre de 1997, Spencer caminó junto a Guillermo, Harry, Carlos y el príncipe Felipe detrás del féretro de la princesa por el centro de Londres. La ceremonia fue retransmitida ante 2.500 millones de personas y terminó con el discurso del conde en la abadía de Westminster, considerado después uno de los mejores del siglo XX.

Según el libro, Carlos insistió en que Guillermo y Harry, de 15 y 12 años, caminaran en el cortejo pese a la oposición de su tío, quien creía que Diana no habría querido exponerlos a esa situación. Spencer sostiene que el entonces príncipe de Gales “se volvió loco” durante una conversación telefónica y le dijo: “Puedes estar seguro, pronto la olvidaremos”. El conde afirma que respondió: “No puedo creer que acabes de decir eso” antes de colgar. Carlos III y Lady Di, en imagen de archivo (Grosby)

El conde también habla en la obra sobre el tenso momento del entierro de Lady Di: “El príncipe Carlos arrancó un solo tallo de mi ramo y lo dejó caer sobre el féretro de su exmujer”. El gesto molestó inicialmente a Spencer, que pensó: “Qué generoso”. La emoción del momento hizo que dejara la reacción en segundo plano para concentrarse en despedir a su hermana. Spencer también recuerda la belleza de los jardines de la isla de Althorp, un entorno que, según narra, acentuó la tristeza de los presentes.

Las memorias también incluyen acusaciones sobre el matrimonio entre Diana y Carlos y las semanas posteriores a la muerte de la princesa en un accidente de coche en París. La edición en español, titulada El canto del cisne. Diana, mi hermana, llega a España e Hispanoamérica de la mano de Plaza & Janés y la versión en catalán será publicada por Rosa dels Vents, ambas este 23 de septiembre, un día después de la edición inglesa.