APUNTE.COM.DO.- El exjugador de Grandes Ligas David Ortiz negó haber realizado préstamos directamente a jugadores de béisbol, luego de que su nombre apareciera en una investigación periodística sobre el sistema de firmas de prospectos en República Dominicana.
La investigación de ProPublica examinó cómo algunos preparadores y prestamistas se benefician de los acuerdos de los prospectos. Según la publicación, algunos entrenadores reciben préstamos para financiar sus operaciones y luego los pagan con dinero proveniente de los contratos que consiguen sus jugadores. En uno de los casos analizados, el del prospecto Belfi Rivera, ProPublica documentó un acuerdo de 1.8 millones de dólares con Arizona y siguió el rastro de una parte de ese dinero hacia terceros.
En ese trabajo aparece el nombre de Ortiz por su antigua relación comercial con Santo Caraballo, un prestamista vinculado al negocio de los preparadores dominicanos.
Ortiz salió a explicar su participación en una entrevista concedida a Fiebruces Radio Show, con el periodista Yancen Pujols, donde negó haber realizado préstamos directamente a jugadores.
“Yo en sí tenía una compañía de hacerle préstamos a los preparadores, nunca a jugadores. Que de hecho tengo todos mis papeles y todo lo que tiene que ver con eso. Pero el socio que yo tenía hacía de su cuenta otros negocios que yo me di me empecé a dar cuenta de eso hace como 2 años, porque hace 2 años que yo paré ese negocio”, explicó Ortiz.
El exjugador sostuvo que la razón por la que terminó aquella relación comercial fue precisamente porque descubrió que su socio realizaba operaciones que no compartía y que, según dijo, incluso utilizaba su nombre para otros asuntos.
“Yo legalmente le caí atrás a eso, pero nada que tenga que ver con los negocios que él hacía con los muchachos, yo no soy partícipe de eso ni me presto para cosas de esa magnitud”, afirmó.
La investigación de ProPublica menciona que Ortiz y Caraballo estuvieron vinculados comercialmente y que ambos aparecieron relacionados con una empresa registrada en Florida. También señala que la relación de Ortiz con Caraballo podía generar confianza entre familias de prospectos. Ortiz, sin embargo, insiste en que las operaciones de su empresa tenían otra naturaleza y que estaban documentadas.
“De hecho, cuando tú haces un negocio con un preparador basado en el porciento que debe percibir del contrato que tiene con el jugador, la mamá y el papá y el tío de ese mismo jugador tienen que tener conocimiento de ese contrato”, explicó.
Según su versión, el dinero prestado al preparador se recuperaba posteriormente a partir del porcentaje que este recibía.
“Nos asegurábamos de que el papá, la mamá y el jugador supieran que ese preparador cuando llegue ese dinero nos tiene que pagar una cuota a nosotros basado en el préstamo que le hacíamos. Todo totalmente legal, abogado y todo el mundo involucrado en eso”, agregó.
Ortiz también rechazó que los negocios realizados por Caraballo fuera de aquella sociedad pudieran ser atribuidos a él.
“Ahora, el socio que yo tenía, por su parte y por otro lado hacía su negocio, que es de lo que habla el reportero (ProPublica). Nada que ver conmigo en absoluto”, sostuvo.
David también cuestionó la manera en que, según él, puede interpretarse su aparición en una investigación que aborda actividades de su antiguo socio.
“Lo que pasa es que hay mucha gente que le gusta el morbo. Si él no menciona que yo era socio de esta persona, ese reportaje ni caso le hago, porque tú sabes que siempre se tiene que poner su pimientica a la cosa para poder llamar la atención”, agregó.
Tras su retiro, Ortiz ha participado en proyectos de vinos con Arias Wine, una marca vinculada al apellido de su madre; desarrolló líneas de cigarros como Big Papi by David Ortiz y The Slugger, luego amplió su actividad hacia el ron con Ozama.
En 2022 también incursionó en el mercado del cannabis mediante una alianza con Rev Brands, mientras que su línea David Ortiz Collection lo llevó al negocio de la ropa. Recientemente abrió una tienda en Santo Domingo que fue escenario de la visita de Allen Iverson.