APUNTE.COM.DO.- El modelo actual de firmas de prospectos de Grandes Ligas, que comienza con niños de 12 años y se formaliza a los 16 y medio, ha propiciado la aparición de prestamistas que, según varios entrenadores dominicanos, obtienen mayores beneficios que los propios formadores.
Entre los prestamistas más mencionados figuran Jaime Ramos, Carlos Mejía, Santo Caraballo —señalado como socio del inmortal David Ortiz—, Paulino Sports, Ernesto Segura (Mamá Celia) y el cubano Isbel Medina. Todos ellos, con la excepción de Caraballo, son dueños de academias para formar prospectos.
La demora de hasta cinco años para que los entrenadores reciban el pago de los bonos acordados por los equipos de Grandes Ligas es aprovechada por los prestamistas, quienes cobran tasas de entre 5% y 2% del bono del prospecto. “Los prestamistas son los más beneficiados de este negocio, con eso no te digo que estoy en contra de ellos, porque me han respondido cuando los he necesitado”, declaró el entrenador Raúl Valera (Banana).
De acuerdo con Valera, los prestamistas solo invierten después de verificar con personal de las organizaciones de Grandes Ligas que el prospecto en cuestión superó las pruebas físicas, de dopaje y de edad. “Los préstamos son de varias formas, pero las más conocidas son las que te compran un porcentaje del beneficio que tiene el entrenador del bono y la otra es mediante un pagaré notarial”, explicó Banana.
El entrenador Cristian Batista (Niche) considera que los prestamistas son la salvación del sistema de firmas. “Sin ellos la mayoría de academias independientes tendrían que cerrar. Ningún entrenador soporta la presión que trae el gasto diario de una academia”, sostuvo Niche.
Para Ramón (Papiro) Genao, los prestamistas son los salvavidas de los programas pequeños. “Ningún entrenador de programa pequeño sobrevive esperando el beneficio del bono de un pelotero que firmó por tres años o más”, afirmó Papiro. Basilio Vizcaíno (Cachaza) señaló por su parte que los instructores acumulan demasiados gastos y el negocio se ha vuelto insostenible, lo que los obliga a recurrir a los prestamistas. “Esta industria no puede sostenerse con este sistema de esperar tantos años para recibir el beneficio de tu trabajo. De ahí la importancia de los prestamistas”, aseveró Cachaza.
Los prestamistas también negocian con los padres de los prospectos, a quienes prestan con base en el porcentaje que les corresponde del preacuerdo con el equipo de Grandes Ligas. “En este tipo de negocios los prestamistas se corren el riesgo que si el negocio se cae pierden su inversión”, sostuvo Cachaza.
Niche destacó además que las presiones de los equipos de Grandes Ligas tras alcanzar un preacuerdo aumentan la dependencia de los prestamistas. “Quieren que los prospectos se muden a mejores lugares, que no anden en motores ni en guagua”, apuntó.