APUNTE.COM.DO.- Un estudio publicado en la revista Sports Biomechanics evaluó el impacto que recibe la pierna al correr sobre cuatro superficies diferentes y concluyó que la cinta de correr ofrece una protección significativamente mayor que el asfalto, el césped y la pista sintética.
La investigación siguió a 20 corredores recreativos equipados con sensores mientras trotaban en cada entorno a su ritmo habitual. El indicador principal fue la aceleración tibial pico, una medida de la fuerza de impacto en cada pisada. Los valores más bajos se registraron en la cinta, con 7,9 g, unidad que expresa cuántas veces la gravedad incide sobre la tibia en cada apoyo. En exteriores, el asfalto alcanzó 11,0 g, el césped 10,7 g y el tartán 10,6 g.
La diferencia fue consistente en todos los participantes. Según los autores, la banda absorbe parte del golpe en cada apoyo, algo que no sucede en ningún suelo al aire libre, independientemente de su composición o dureza.
El estudio también detectó variaciones en la frecuencia de zancada. La cinta fue el único entorno donde los atletas dieron más pasos por minuto de forma espontánea: 83,4 zancadas en promedio. El césped tuvo el ritmo más lento, con 81,0. Esto indica que el tipo de suelo modifica tanto la exigencia física como el patrón de movimiento.
El tiempo de contacto del pie con el suelo no mostró diferencias entre las cuatro superficies. Esta variable, considerada un indicador de eficiencia en la biomecánica del atletismo, resultó independiente del tipo de suelo. El hallazgo contradice la hipótesis de que los suelos blandos como el césped generan un apoyo más prolongado y una mayor fatiga muscular acumulada, ya que el trabajo no encontró evidencia de esa relación.
La velocidad de eversión del talón sí varió. El asfalto y el tartán registraron los valores más altos: 620,7 y 623,5 grados por segundo, respectivamente. El césped presentó el menor, con 394,9 grados por segundo. Este parámetro está vinculado al riesgo de daño en el tobillo y el tendón de Aquiles.
Gran parte de la investigación previa en biomecánica del atletismo se realizó en laboratorio, sobre cintas o plataformas de fuerza controladas. Los datos de Sports Biomechanics muestran que esos entornos producen valores distintos a los registrados en condiciones reales.
Una evaluación hecha únicamente en cinta puede subestimar entre un 28% y un 39% la carga tibial que un atleta enfrenta en sus sesiones habituales al aire libre. Para los investigadores, esa brecha tiene implicaciones directas en los protocolos de prevención de lesiones y en la planificación del entrenamiento.
Los autores concluyen que los sensores portátiles permiten medir la carga real que enfrenta un corredor fuera del laboratorio, y advierten que los protocolos basados solo en datos de cinta subestiman de forma sistemática la exigencia física del entrenamiento en exteriores. Esa diferencia, sostienen, debería incorporarse de forma rutinaria en los diseños de investigación y en la práctica clínica.