APUNTE.COM.DO.- El entrenador de los Philadelphia Eagles, Nick Sirianni, solo pensaba en ganar mientras su ofensiva estaba en el campo, en una jornada tan calurosa que él mismo necesitó líquidos por vía intravenosa para refrescarse. Jalen Hurts lanzó un pase de touchdown de tres yardas a Darius Cooper cuando restaban nueve segundos y los Eagles vencieron 24-20 a los Tennessee Titans en un domingo sofocante, en el que la temperatura sobre el césped artificial llegó a 157 grados Fahrenheit (unos 69 grados Celsius).

“Lucharon, pelearon y se esforzaron al máximo, haciendo todo lo necesario para conseguir la victoria”, dijo Sirianni sobre sus Eagles.

Filadelfia (2-0) parecía encaminado a dominar a Tennessee y comenzó el partido con tres series ofensivas consecutivas de al menos 11 jugadas cada una.

Sin embargo, los Titans (0-2) derribaron a Hurts en tres ocasiones y le interceptaron dos pases, acciones que convirtieron en 10 puntos. La intercepción de Marcus Harris preparó el terreno para un gol de campo de 33 yardas de Joey Slye a falta de 1:56, que puso a Tennessee arriba 20-17. El quarterback de los Eagles, Jalen Hurts, fue capturado tres veces el domingo.

Hurts dispuso de 1 minuto y 56 segundos para conducir a los Eagles 65 yardas en busca de la victoria. Terminó el partido con 264 yardas aéreas y dos pases de touchdown. Hurts atribuyó esa serie ofensiva a la buena ejecución, la concentración y la perseverancia.

“No soy de los que se quejan de las condiciones climáticas, pero aquello supuso un desafío para nosotros como unidad”, declaró Hurts. “Y estoy satisfecho de cómo supimos sobreponernos a esa situación”.

Cam Ward logró llevar a los Titans hasta la mitad del campo, pero su último pase, lanzado bajo presión, cayó inofensivamente al suelo justo cuando expiraba el tiempo.

“No es una victoria moral; es una derrota”, afirmó Ward. “Al final, eso es lo único que cuenta”.

El show se lo robó el calor. La temperatura ambiente alcanzó los 98 grados Fahrenheit (37 grados Celsius) en el último cuarto, con una sensación térmica de 106 grados. Hacía tanto calor que, en la banda, los Titans rociaban agua sobre las botas de los jugadores para refrescarlas. Jordan Mailata, tackle izquierdo de los Eagles, comentó que no había dado crédito a los rumores de la semana pasada sobre las botas de los Titans derritiéndose.

“Es un calor muy engañoso ahí fuera”, dijo Mailata. “Simplemente te deja sin energía”.

Mailata, que además es representante de los jugadores ante la Asociación de Jugadores de la NFL (NFLPA, por sus siglas en inglés), planteó que el problema aumentó debido a la grama del estadio: “Nunca había pensado en lo caliente que puede ponerse un estadio si tiene césped artificial. (El calor) se queda ahí y rebota hacia ti. Tenemos que plantear este tema. Por eso queremos campos de césped natural: para establecer un estándar de juego en la liga en el que no expongamos a los jugadores a situaciones peligrosas si no es necesario”.

Además del peligro que representan las altas temperaturas para el deporte profesional, si las botas se deforman por el calor podrían generar lesiones en los jugadores debido al alto impacto que estos tienen en el césped.

Cam Jurgens, liniero ofensivo de los Eagles, contó que debió usar varios pares de botas durante el juego, y que una vez terminado le “ardían” y “dolían” los pies: “El descanso fue como una parada en boxes de NASCAR: el equipo me ayudaba a prepararme para la segunda mitad. Ese césped artificial irradiaba un calor tremendo”.

La situación no es completamente nueva. De hecho, hace una semana los Titans también jugaron en casa con un calor infernal ante los Jets, y algunos jugadores expresaron lo mismo: botas que se derretían por el calor.

Pero lo de este domingo fue incluso peor. En palabras del tackle Lane Johnson, quien lleva 14 años jugando en la NFL, “fue uno de los cinco partidos más duros en los que he participado”.