APUNTE.COM.DO.- Las ciudades no son solamente calles, parques y edificios. También son estados de ánimo colectivos. Su apariencia influye en la conducta ciudadana, en la confianza institucional y en la manera de imaginar el futuro.

Durante años, Santo Domingo Este fue presentado como una ciudad de vertederos improvisados, calles deterioradas, parques abandonados y desorden urbano. Hasta abril de 2024, la prensa denunciaba acumulaciones de residuos en vías importantes.

Al producirse el cambio de administración, se informó que 49 de los 100 camiones destinados a recoger la basura estaban averiados. Aquella realidad produjo una consecuencia sociológica profunda: la normalización del abandono.

Cuando una persona contempla durante años una esquina convertida en vertedero o un parque destruido, comienza a considerar el desorden como algo natural. Pierde la confianza en las instituciones y disminuye su disposición a proteger los espacios públicos.

Cuando cambia el liderazgo

La llegada de Dío Astacio a la Alcaldía, en abril de 2024, comenzó a modificar esas expectativas colectivas. En sus primeros cien días, la administración informó la eliminación de 111 vertederos improvisados y la recolección de miles de toneladas de residuos. Durante su primer año presentó, además, la recuperación de 71 parques, la limpieza de avenidas y colectores pluviales y el fortalecimiento de la seguridad municipal.

La transformación, sin embargo, no consiste solamente en recoger basura, iluminar avenidas o recuperar parques. Su mayor efecto ocurre en la conciencia ciudadana. Cuando una administración demuestra que la ciudad puede mantenerse limpia, ordenada, iluminada y con áreas verdes recuperadas, destruye la creencia de que el abandono era inevitable. El ciudadano descubre que su municipio puede ser diferente y comienza a exigir más de sus autoridades y de sí mismo.image.png