APUNTE.COM.DO.- A los 18 años, Esmée Gummer aspiraba a dedicar su vida al baile. Una operación fallida truncó ese plan: quedó paralizada de la cintura hacia abajo y se enfrentó a la posibilidad de no volver a caminar. Dieciséis años después, esta mujer originaria del condado inglés de Essex está al frente de un club de running gratuito que ya ha recorrido más de 5.000 kilómetros por Reino Unido e Irlanda, con el objetivo de llevar a un millón de personas al movimiento.
Su historia no es la de una atleta de élite ni la de marcas imposibles. Es la de alguien que tuvo que aprender a caminar desde cero y que decidió, desde esa experiencia, abrir las puertas del deporte a quienes sienten que no forman parte de él.
Cuando era adolescente, Gummer vivía para la danza. Su cuerpo era su instrumento, su vía de expresión y su proyecto de vida. Fue operada de una hernia, pero sufrió una reacción adversa a la anestesia y a los medicamentos contra las náuseas que le provocó convulsiones durante ocho horas. Al despertar, estaba paralizada de la cintura hacia abajo. De un momento a otro no solo perdió la capacidad de moverse: también perdió aquello que la definía. Así lo contó en una entrevista con Women’s Health UK.
Los meses siguientes estuvieron marcados por la incertidumbre médica y la reconstrucción personal. El pronóstico era reservado y la recuperación, un proceso lento que exigió tanto resistencia física como fortaleza anímica. No sabía si volvería a caminar, y mucho menos si podría bailar de nuevo. En esa misma entrevista relató que la parte mental fue más dura que la física: la parálisis le quebró la confianza y la dejó sintiéndose perdida durante mucho tiempo.
“Cuando salí de la parálisis, me sentía perdida y ya no sabía quién era; tuve que aprender a caminar de nuevo y a encontrarme a mí misma en el mundo”, relató en declaraciones recogidas por la revista Runner’s World.
Contra todo pronóstico médico, recuperó la movilidad. Volvió a aprender a andar desde cero, con la misma dedicación con la que alguna vez practicó pasos de baile. Años más tarde completó la Maratón de Londres, un hito que ella misma describió como el momento en que dejó de sentirse “la chica paralizada”. Ese proceso la transformó. Según escribió en su blog personal, salir de la parálisis le dejó una certeza que desde entonces guía cada decisión: seguiría diciéndole ‘sí’ al movimiento, porque un día tuvo que decirle que no.
La frase no es solo un eslogan. Es el núcleo de todo lo que construyó después. Porque no se conformó con recuperarse: eligió convertir su experiencia en un motor para otros.
“Así que ahora, haga lo que haga, se trata de motivar a la gente a moverse”, agregó en la misma entrevista con Runner’s World.
El primer paso concreto fue inscribirse en una carrera de 5 kilómetros. “Me sentí fatal”, admitió. Pero también entendió algo que pocas personas en puestos de liderazgo deportivo comprenden de verdad: que presentarse a correr una primera 5K puede ser tan intimidante como, para ella, enfrentarse a una etapa de 60 kilómetros. Esa empatía se convirtió en su mayor activo.
Con esa filosofía como base fundó The Say Yes Club —el club del sí, en español—, una iniciativa gratuita de running que organiza salidas de cinco kilómetros por distintas ciudades de Irlanda y el Reino Unido. Sin cuotas, sin requisitos de nivel, sin cronómetros que presionen. Solo gente moviéndose junta.
El club forma parte de un proyecto más amplio que bautizó The Nation’s 5K, cuya meta es explícita: poner a un millón de personas a moverse en todo el Reino Unido. Para impulsarlo, ella misma recorre a pie la distancia entre cada ciudad —un total de 5.000 kilómetros a lo largo de 77 ciudades— y organiza una carrera comunitaria gratuita de 5 km en cada parada.
La corredora no lidera desde un podio ni diseña programas de entrenamiento a distancia. Sale a la calle con los participantes, ajusta el ritmo al del grupo y se asegura de que nadie se quede atrás.
“Para mí, no hay nada peor que alguien se sienta excluido”, declaró en una entrevista con la BBC. La entrenadora sostuvo que no tolera ver a una persona en un gimnasio, en un club o en una carrera sintiéndose fuera de lugar o convencida de que no puede hacerlo.
Gummer sabe lo que significa estar del otro lado, ser la persona que mira el movimiento desde afuera porque el cuerpo no responde. Por eso, cuando alguien llega al club por primera vez y duda, ella entiende ese miedo mejor que nadie.
Hoy, The Say Yes Club y The Nation’s 5K siguen sumando kilómetros y participantes a través de dos países. La mujer que a los 18 años no sabía si volvería a dar un paso lleva, a los 35, más de 5.000 kilómetros recorridos junto a otros. Y el millón de personas en movimiento sigue siendo el horizonte.