APUNTE.COM.DO.- Científicos han detectado un incremento inesperado y persistente en la actividad sísmica del extenso polígono de pruebas nucleares de Punggye-ri, en Corea del Norte, desde el último y más potente ensayo realizado por ese país en 2017.
Entre 2006 y 2017, Corea del Norte efectuó seis pruebas subterráneas en el sitio ubicado en el monte Mantap, en la provincia de Hamgyong del Norte. La última de ellas, con una potencia explosiva calculada en 160 kilotones, generó un sismo de magnitud 6,3 y se presume que causó un derrumbe en el lugar, posiblemente de un túnel.
Desde hace tiempo se conoce que los ensayos con bombas nucleares, como los que se hicieron en Nevada durante la Guerra Fría, producen pequeños terremotos detectables. No obstante, esos efectos solían ser de corta duración —se registraban en los días y semanas siguientes a la explosión— y quedaban limitados a la zona cercana al punto de la detonación, conocida como “zona cero”.
Las pruebas no parecían afectar de manera significativa la corteza terrestre, según indicó Kwang-Hee Kim, autor principal de una investigación divulgada este jueves en la revista Science.


