APUNTE.COM.DO.- La difusión de videos en los que el dominicano Juan Carlos Ávila Espaillat aparece con uniforme militar ruso y narra episodios de la guerra en Ucrania ha motivado que activistas de derechos humanos soliciten al presidente Luis Abinader una investigación sobre cómo ciudadanos del país estarían llegando al conflicto.
Ávila, de 28 años y originario de Higüey, viajó a Rusia en agosto y luego firmó un contrato para servir en las Fuerzas Armadas de ese país.
Un documento atribuido al Ministerio de Defensa ruso, obtenido por Diario Libre, indica que Ávila pasó el proceso de selección para el servicio militar por contrato y partió para incorporarse a las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa. El documento tiene fecha del 16 de agosto de 2026.
No obstante, la versión que inicialmente tenía su familia era diferente.
Massiel Ávila Cedeño, tía del joven, explicó a Diario Libre que Juan Carlos les había contado que una mujer rusa que conoció mientras trabajaba en Bávaro lo ayudaría a viajar y a encontrar empleo. Según la familia, esa persona incluso habría pagado el boleto aéreo y le habría comprado un teléfono.
Los parientes señalaron que al principio no sabían que el viaje terminaría vinculado al servicio militar ruso.
Ese elemento ha llevado a organizaciones de derechos humanos a reclamar que las autoridades dominicanas determinen si se trata de un caso aislado o si existen mecanismos de captación que están trasladando a otros ciudadanos hacia Rusia.
Diviógenes Ozuna, miembro del Comité Dominicano de los Derechos Humanos en Santo Domingo Este, pidió al presidente Luis Abinader ordenar una investigación para determinar si hay dominicanos afectados por engaños, reclutamiento irregular u otras circunstancias relacionadas con el conflicto.
Ozuna sostuvo que la difusión de los videos de Ávila ha incrementado la preocupación sobre la forma en que algunos dominicanos podrían estar llegando a la zona de guerra.
El activista Carlos Sánchez, del municipio de Haina, también habría presentado una denuncia ante la Procuraduría General de la República el 24 de agosto y puesto el caso en conocimiento del Ministerio de Defensa, de acuerdo con Ozuna.
Según el dirigente de derechos humanos, hasta el momento no han recibido una respuesta que esclarezca las denuncias.
Ozuna también pidió protección para Sánchez, una persona identificada como el doctor Jonathan y familiares vinculados a las denuncias, al afirmar que han recibido presiones para evitar que sigan hablando públicamente.
Otro elemento citado por Ozuna es la posible utilización de Estambul, Turquía, como escala antes de llegar a Rusia.
El activista sostiene que algunos ciudadanos serían trasladados hasta esa ciudad y posteriormente firmarían acuerdos relacionados con su incorporación al conflicto.
Esa afirmación todavía no ha sido establecida oficialmente en el caso de Ávila.
Sin embargo, una investigación publicada esta semana por Infobae documentó un patrón regional en el que ciudadanos latinoamericanos viajan mediante supuestos paquetes turísticos u ofertas laborales y utilizan Estambul como uno de los puntos de tránsito antes de ingresar a Rusia.
Infobae identificó casos en los que personas sin experiencia militar fueron captadas mediante promesas laborales y posteriormente incorporadas al servicio militar ruso. La investigación sostiene que la vulnerabilidad económica, la falta de preparación militar y las barreras idiomáticas son elementos recurrentes entre los afectados.
El medio también documentó que algunos viajeros reciben instrucciones sobre qué declarar durante los controles migratorios y que, una vez en Rusia, operadores bilingües facilitan el proceso de incorporación a unidades militares.
No existe hasta ahora evidencia que permita afirmar que Juan Carlos Ávila utilizó esas agencias, intermediarios o mecanismos específicos.
Otro aspecto del caso dominicano coincide con algunos de los perfiles identificados en la investigación regional.
Familiares, amigos y antiguos vecinos de Ávila dijeron a Diario Libre que no conocían entrenamiento militar previo del joven.
Antes de viajar había trabajado como salvavidas, en seguridad de hoteles, ranchos turísticos y como policía municipal. También se mantenía buscando oportunidades laborales en la zona turística.