APUNTE.COM.DO.- En su charla “Muleta o escalera: la IA en las aulas del mundo en desarrollo”, presentada en TEDx Cumbayá, el empresario tecnológico dominicano sostuvo que el desafío no es simplemente llevar inteligencia artificial a las escuelas, sino utilizarla con una metodología que fortalezca las capacidades cognitivas de los estudiantes en lugar de sustituirlas.

QUITO, Ecuador. El empresario tecnológico dominicano Chris Corcino, chairman de Intellisys y cofundador del Instituto Cincinatus, planteó que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta de movilidad social para millones de jóvenes de países en desarrollo, siempre que sea incorporada a la educación como un instrumento para estimular el razonamiento y no como un mecanismo que entregue respuestas terminadas.

Durante la charla “Muleta o escalera: la IA en las aulas del mundo en desarrollo”, presentada en TEDx Cumbayá, Corcino centró su exposición en una pregunta: si la inteligencia artificial contribuirá a cerrar las desigualdades educativas o terminará ampliándolas.

Su tesis se resume en una frase que sirvió de eje a la presentación: “Sin piso, la IA es una muleta que atrofia; con guía, es la escalera que nos iguala”. Corcino definió como “piso cognitivo” el conjunto de capacidades básicas —lectura, razonamiento y conocimiento— que permiten a una persona interrogar, evaluar y verificar las respuestas producidas por una herramienta de inteligencia artificial.

TEDx Cumbayá es un encuentro realizado en Quito, Ecuador, bajo licencia de TED, que reúne a líderes, innovadores y pensadores para presentar ideas orientadas a provocar debate y transformación social. Su edición de 2026 abordó, entre otros ejes, el impacto de la tecnología y la inteligencia artificial sobre el desarrollo humano y la sociedad.

Según explicó el empresario, la tecnología puede amplificar las capacidades de un estudiante cuando este cuenta con esa base, pero puede actuar en sentido contrario cuando la persona todavía no posee los conocimientos necesarios para evaluar lo que recibe. “Por encima del piso, la IA te amplifica; por debajo del piso, la IA piensa por ti”, sintetizó. La presentación señala que siete de cada diez niños en países en desarrollo se encuentran por debajo de ese umbral de aprendizaje y que, en República Dominicana, la proporción alcanza nueve de cada diez.

Corcino vinculó este problema con las profundas diferencias de acceso a oportunidades educativas. A partir de su propia experiencia —creció en el campo dominicano, utilizó una computadora por primera vez a los 19 años y posteriormente emigró a Nueva York— argumentó que, para los jóvenes provenientes de hogares pobres, la excelencia suele convertirse en requisito de entrada, mientras que quienes pertenecen a sectores de mayores ingresos cuentan con un entorno que ofrece más oportunidades incluso a estudiantes promedio.

“El talento se reparte por igual. El acceso, no”, afirmó, al definir esa desigualdad como una “lotería del acceso”.

Uno de los ejes de la exposición fue la diferencia entre utilizar la inteligencia artificial para resolver tareas y emplearla como tutor. Corcino citó un ensayo con estudiantes de secundaria en el que el acceso libre a IA generativa permitió resolver inicialmente un 48 % más de problemas, pero el rendimiento cayó posteriormente un 17 % cuando la herramienta fue retirada. En contraste, cuando la misma tecnología fue configurada como un tutor socrático que formulaba preguntas en lugar de entregar respuestas, el aprendizaje aumentó 127 % y se mantuvo después de retirar la herramienta.

La presentación también citó una experiencia desarrollada en Nigeria, en la que seis semanas de tutoría guiada mediante inteligencia artificial produjeron avances equivalentes a aproximadamente dos años escolares, con resultados particularmente importantes entre los alumnos que partían de mayores rezagos.

A partir de esos resultados, Corcino defendió un modelo educativo en el cual la IA opere como “escalera”: una herramienta que formule preguntas, acompañe el razonamiento y permita que cada estudiante avance progresivamente, en lugar de sustituir el esfuerzo intelectual.

Para ilustrar el potencial de ese enfoque, relató el caso de Pedro, un trabajador que limpiaba las oficinas de una empresa de software en Santiago. Aunque poseía un diploma de bachillerato, una evaluación determinó que su nivel académico correspondía aproximadamente a quinto grado de primaria. Su formación fue reconstruida desde los contenidos básicos, posteriormente completó estudios de secundaria y recibió capacitación en programación y computación en la nube.

Pedro trabaja hoy como ingeniero de software y percibe diez veces el ingreso que obtenía al inicio de ese proceso, de acuerdo con el caso documentado presentado durante la conferencia.

Corcino también planteó que interactuar eficazmente con inteligencia artificial debería convertirse progresivamente en una competencia tan natural como el manejo del lenguaje. La capacidad de expresar con precisión una intención, formular preguntas y verificar las respuestas de las máquinas será, a su juicio, una habilidad central para las nuevas generaciones.

El empresario cerró su intervención con un llamado a padres, docentes, desarrolladores de tecnología y responsables de políticas educativas a concentrarse no solo en facilitar acceso a las herramientas, sino en diseñar el modelo pedagógico que determine cómo serán utilizadas.

“La herramienta no decide. Decidimos nosotros. Sin piso, es muleta. Con guía, es escalera”, concluyó.