APUNTE.COM.DO.- Cuando varios hombres armados arribaron en un vehículo y abrieron fuego contra un grupo reunido en Boca Chica, las primeras versiones sobre lo ocurrido señalaban que las personas atacadas estaban “jugando betta”.

El ataque dejó sin vida a Alexis Delgado Ortiz, alias “Diddy Glow”, de 31 años, y a Jonathan Villanueva, “Cotuí”, de 26, además de varios heridos. Declaraciones recogidas tras el suceso apuntan a que el grupo participaba o se encontraba en torno a una actividad de peleas de peces betta.

La Policía investiga el caso y ha indicado de manera preliminar que podrían existir rencillas personales, sin establecer que la pelea de peces haya sido el motivo de la agresión.Matan a tiros exponente urbano en Boca Chica

Sin embargo, la expresión “jugar betta” dejó al descubierto una práctica poco conocida para buena parte de la población, pero que se realiza desde hace muchas décadas en barrios populares de República Dominicana.

En términos simples, consiste en enfrentar a dos peces betta para determinar cuál se impone al otro, mientras quienes rodean el combate pueden hacer apuestas.Pez betta

Los dos peces se colocan en un recipiente transparente con agua. El líquido se remueve para generar una especie de remolino que desorienta a los animales y aumenta su agresividad. Los machos se enfrentan con mordidas y ataques contra las aletas y el cuerpo del contrario. Alrededor del recipiente se ubican propietarios, espectadores y apostadores.

Las peleas, que imitan el estilo de las galleras, se desarrollan en espacios públicos, con jueces que al final determinan cuál es el pez ganador.

El Betta splendens, conocido internacionalmente como pez luchador de Siam, es famoso por el comportamiento territorial y agresivo de los machos frente a otros ejemplares del mismo sexo. Esa característica natural ha sido aprovechada durante generaciones para seleccionar peces destinados específicamente al combate.

En República Dominicana el juego reproduce a pequeña escala algunos elementos asociados a una gallera.

Desde los años ochenta y principios de los noventa surgieron los lugares conocidos como “betterías”, dedicados a vender los peces y donde algunas también improvisaban las peleas.

Los combates pueden prolongarse hasta una hora y no necesariamente pierde el pez que muere, sino el ejemplar que abandona la pelea y recibe del juez la decisión oficial de que desistió. Si transcurre el tiempo previamente acordado sin que ninguno desista, el combate puede declararse empatado.

De pasatiempo a apuestas. Investigaciones realizadas sobre esta actividad en República Dominicana describen peleas organizadas en patios, solares y espacios improvisados, con jueces y árbitros y acompañadas de apuestas.

Las apuestas suelen ser de baja cuantía, pero se presentan casos en que ascienden a miles de pesos. Incluso, hay testimonios de personas que han perdido propiedades en peleas de bettas.

No todos los bettas son iguales ni todos son criados para combatir.

Muchos son peces ornamentales apreciados por sus intensos colores y espectaculares aletas. Existe una actividad completamente diferente dedicada a su crianza, exhibición y comercialización como mascotas.

Dentro del mundo de las peleas, sin embargo, se habla de ejemplares seleccionados por su resistencia y agresividad. En República Dominicana han circulado denominaciones como “pitbull”, “androide”, “placa” y “lagunero” para identificar diferentes tipos o líneas utilizadas por los aficionados.

Criadores de bettas explican que al término de las peleas pueden quedar heridos, algunos se recuperan, pero otros pueden morir como consecuencia de las heridas.

Cuando la apuesta termina en violencia. El tiroteo de Boca Chica no es el primer episodio de violencia humana ocurrido alrededor de una actividad de bettas del que existen reportes en República Dominicana.

El año pasado se documentaron casos en los que discusiones surgidas en ese ambiente habrían terminado en agresiones y disparos. Entre los episodios mencionados figura uno ocurrido en Puerto Plata que habría dejado una persona muerta.

Otro caso particularmente grave fue reportado en Capotillo. Una niña de nueve años resultó alcanzada por un disparo durante un incidente relacionado […] con una discusión después de una actividad de bettas. La menor sufrió una lesión en la médula espinal.

Esos antecedentes no significan que el ataque de Boca Chica se originara por una apuesta.

De hecho, la Policía ha señalado que las primeras investigaciones sobre la muerte de Diddy Glow y Cotuí apuntan hacia posibles diferencias personales. Los investigadores todavía intentan determinar quién era el objetivo de los hombres que llegaron al lugar y abrieron fuego.

Familiares de Diddy Glow han insistido en desvincular a quienes estaban reunidos de actividades delictivas y sostienen que participaban en una competencia de peces. Una familiar relató incluso que había personas de distintas edades y niños observando la actividad antes de producirse el ataque.