Una mala postura al dormir podría afectar la respiración y aumentar factores de riesgo de derrame cerebral
APUNTE.COM.DO.- La posición que una persona adopta al dormir puede influir en la respiración y en la calidad del descanso, especialmente cuando favorece episodios de apnea del sueño, una condición asociada con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares.
Aunque no existe evidencia suficiente para afirmar que una determinada postura, por sí sola, provoque un derrame cerebral, los especialistas advierten que dormir en determinadas posiciones puede empeorar los problemas respiratorios en personas que padecen apnea obstructiva del sueño.
Durante la apnea, la respiración se interrumpe repetidamente mientras la persona duerme, lo que puede provocar descensos del nivel de oxígeno y aumentos de la presión arterial. Estos cambios someten al sistema cardiovascular a un esfuerzo adicional y se relacionan con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular.
Uno de los aspectos que merece especial atención es dormir boca arriba. Estudios han observado que esta posición puede favorecer o agravar la apnea obstructiva en determinadas personas. En pacientes que ya han sufrido un accidente cerebrovascular, además, se ha encontrado una elevada frecuencia de apnea y una relación entre el sueño en posición supina y la gravedad del cuadro, aunque esto no significa que dormir boca arriba sea, por sí mismo, una causa directa de derrame cerebral.
Por esta razón, los especialistas recomiendan prestar atención a señales como ronquidos fuertes, pausas en la respiración, despertares acompañados de sensación de ahogo, dolores de cabeza al levantarse y somnolencia excesiva durante el día. Estos síntomas pueden ser indicios de apnea del sueño y justifican una evaluación médica.
La calidad y la duración del sueño también son importantes. Una revisión reciente de estudios observacionales encontró una relación entre dormir muy poco o demasiado y un mayor riesgo de accidente cerebrovascular, aunque estos resultados no demuestran por sí solos una relación de causa y efecto.
Más allá de la posición al dormir, los especialistas destacan que existen factores de riesgo mucho mejor establecidos para prevenir un derrame cerebral. Entre ellos se encuentran la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes, el colesterol elevado, la falta de actividad física, la obesidad, determinadas enfermedades cardíacas y la apnea del sueño. La presión arterial alta continúa siendo uno de los principales factores de riesgo modificables de accidente cerebrovascular.
Por ello, mantener horarios regulares de sueño, procurar entre siete y nueve horas de descanso en los adultos, realizar actividad física, controlar la presión arterial y consultar al médico ante síntomas compatibles con apnea pueden contribuir a reducir los factores asociados con el riesgo cardiovascular y cerebrovascular.
En caso de presentar debilidad o adormecimiento repentino de la cara, brazo o pierna, dificultad para hablar, pérdida súbita de la visión, problemas para caminar o un dolor de cabeza intenso y repentino, se debe buscar atención médica de emergencia, ya que pueden ser signos de un accidente cerebrovascular.