APUNTE.COM.DO.- Santo Domingo.- El acordeón corre por las venas de la familia Pascual desde generaciones atrás, y Agapito Pascual lo lleva impreso en su esencia. Para él, el merengue típico no es solo un género, es la vida misma y el aporte que hizo al darle nuevos colores con su particular estilo “a lo moderno”.
Desde los siete años, Agapito mostró su habilidad para este ritmo, comenzando con la tambora, instrumento que le permitió ganar sus primeros ingresos amenizando actividades infantiles en su pueblo natal, La Balsa, en el municipio La Isabela de Puerto Plata.
“Mi primer pago como típico fue de 50 cheles y se los di a mi papá y él me dio 2 para que comprara un helado en la escuela”, recuerda con orgullo.
Además de apoyar a sus padres, Rafael Pascual, tamborero y agricultor, y María Pascual, dedicada también a la agricultura, Agapito creció en un hogar humilde y numeroso.
Con el tiempo, fue puliendo su talento y se integró a varias agrupaciones que le permitieron destacar y forjar su propia historia, descubriendo su vocación en el seno familiar. “Vengo de una familia de músicos tamboreros y güireros y el hermano de bisabuelo Chachá Pascual fue muy destacado para la época. El merengue que popularizó el Caballo Mayor Johnny Ventura, 'Se murió Martin', fue escrito por hijo de Chachá”.
Agapito se fue colocando en agrupaciones de renombre como las de Ciano Arias, Francisco Ulloa, Rafelito Román, King de la Rosa, El Ciego de Nagua, Diógenes Jiménez, Fary Henríquez, entre otros, experiencias que le dieron bagaje para lanzar su propio proyecto. En el merengue “Hasta donde le dicen Cirilo”, de Bartolo Alvarado, su sello se siente en la percusión y en otros temas del laureado acordeonista nagüero.
Aunque se autodefine como autodidacta en el acordeón, ya que aprendió con instrumentos de músicos de esas agrupaciones, ese conocimiento lo motivó a liderar su propia banda.
Tras acumular experiencia y con juventud de sobra, decidió formar su agrupación con un estilo diferenciado del mercado de entonces: un merengue más veloz, alegre y bailable.
A finales de los años 80, irrumpió en el género y se volvió una de las agrupaciones más solicitadas en Santiago con temas como “Norsita”, “El moderno Goyo” y “La vieja y su pipa”, siendo esta última su mayor éxito. “Nosotros tocábamos diario, superando las 45 fiestas al mes”.
“Le entramos un mambo diferente y también le pusimos coros diferentes, y además bailamos esos colores y fuimos los que iniciamos esas innovaciones en el merengue típico orquestado y a la gente le fue gustando”, expresa con un dejo de orgullo por su aporte al género.
Pascual no pone en duda las innovaciones de los jóvenes actuales: “Yo le di unos colores y después lo hicieron El Prodigio y Yovanny Polanco; ahora la nueva generación le está haciendo sus innovaciones, porque no podemos quedarnos en los tiempos de Ñico Lora, El Trío Reynoso, Tatico Henríquez y Fefita La Grande”.
Desde el año 2009 reside en Miami, Estados Unidos, donde junto a sus familiares mantiene viva la tradición de la güira, la tambora y el acordeón en suelo estadounidense.
Trayectoria
Con más de 50 años dedicados al merengue, más de 130 composiciones y 12 producciones discográficas, Agapito Pascual tiene motivos para retomar su proyecto musical en 2026.