APUNTE.COM.DO.- En una entrevista especial concedida a elCaribe y CDN, el ministro de Agricultura, Oliverio Espaillat Bencosme, aseguró que la agropecuaria dominicana se mantiene estable, con productores que laboran para conservar su rendimiento y rentabilidad, al tiempo que la institución busca evitar desequilibrios entre la oferta y la demanda de víveres.
Espaillat afirmó que durante este mes quedará saldada una deuda de RD$402 millones que se mantenía con los productores de cebolla y habichuelas de San Juan, uno de los compromisos pendientes del Ministerio con el sector.
El funcionario reconoció que la estabilidad del campo no está exenta de dificultades propias del trabajo agrícola, como sequías, lluvias, plagas, malezas y enfermedades, además de los períodos de sobreoferta. En su opinión, la planificación resulta clave para garantizar que los alimentos lleguen con calidad y seguridad a los hogares dominicanos.
Con una trayectoria ligada desde hace décadas a la producción de arroz y a la dirección de gremios de productores, Espaillat aseguró que el país es capaz de generar cerca del 85 % de los alimentos que consume, un indicador del dinamismo que ha mostrado la zona rural en los últimos cinco o seis años.
En ese lapso, dijo, han surgido cultivos orientados a la exportación, como la uva, y el consumo interno se ha expandido, impulsado por el turismo. El ministro sostuvo que la agricultura atraviesa una transformación que debe sostenerse en tres pilares: mecanización, extensión e investigación.
Explicó que la mecanización responde a una escasez de mano de obra que se advirtió entre 2005 y 2010, se profundizó con la pandemia de covid-19 en 2020, y ha sido agravada por la emigración y por la atracción de otras actividades como el turismo en la región Este. Ante ese panorama, la respuesta no puede limitarse a buscar más trabajadores, sino a cambiar el modelo productivo.
El titular de Agricultura señaló que cultivos como arroz, maíz, sorgo y habichuelas pueden mecanizar alrededor del 90 % de sus labores. En plátano y banano, la meta es llegar al 60 % o 65 %, para lo cual se debe definir desde la siembra el marco y la estructura que permitan el posterior ingreso de equipos. Los vegetales también están incluidos en esa transición, dijo.
Precisó que en Constanza y otras zonas productoras se está impulsando el uso de drones para aplicaciones y trabajos de precisión, una herramienta que, con apoyo del GPS, facilita la aplicación de dosis exactas por hectárea, con lo que se mejora la efectividad, se reducen los impactos ambientales y se cumple con exigencias internacionales cada vez más estrictas.
Espaillat agregó que su gestión semanalmente recibe a dos o tres grupos de productores para escuchar sus preocupaciones, que van desde la compra de semillas hasta el manejo de los cultivos, el control fitosanitario, la movilización de la producción y los mercados.
En cuanto a los mercados, consideró que es una de las etapas más difíciles de la agricultura. La producción nacional es la primera opción, dijo, y cuando no alcanza para cubrir la demanda se calcula la importación necesaria tratando de no generar una sobreoferta que perjudique al agricultor. Si hay abundancia, el Ministerio usa la pignoración, sobre todo en arroz, que permite almacenar parte del grano y pagar por adelantado entre el 80 % y el 85 % de su valor.
También se refirió a la suspensión de las exportaciones de mango hacia los Estados Unidos, a raíz de los señalamientos de inspectores del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (APHIS) sobre el cumplimiento de los protocolos contra la mosca de la fruta.

